Recomiendan acudir a especialistas en patologías alimentarias
Familia juega un papel fundamental en la recuperación de enfermos
Los síntomas de estos trastornos pueden aparecer desde los 3 años
Por Sonia Ramos Velarde
Ayudar a un enfermo de bulimia o anorexia es difícil, pero no imposible. Aunque a ellos no les importe poner su salud, e incluso su vida, en riesgo mientras intentan perder peso, es mucho lo que pueden hacer sus familiares y amigos para que se recuperen si saben dónde pedir ayuda y qué actitud tomar.
Tanto la bulimia como la anorexia son trastornos alimenticios con leves diferencias: los anoréxicos tienden a pesar menos y dejan de comer o siguen una dieta estricta, mientras que los bulímicos comen en demasía y luego vomitan.
NO LO ACEPTAN
Lo primero que debemos considerar es que aconsejarlos directamente no dará resultado, pues no son conscientes de su enfermedad y tienen tanto terror a engordar que llegan a sacrificar a su familia.
"Quienes traten de decirles que están equivocados y que solo se lastiman pueden terminar dañados. Sin embargo, no podemos pensar que la enfermedad desaparecerá sola. Es una adicción y el enfermo no puede controlarla. Si no es tratado a tiempo, perderá su autoestima, se hará un ser dependiente y tendrá problemas de inserción social; además, la enfermedad puede hacerse crónica y llevarlo a la muerte", explica la psiquiatra Maribel Bello, experta en patologías alimentarias y fundadora de la Asociación Peruana de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia.
La llamada cultura de la delgadez ha dado como resultado que no solo adolescentes y adultos se enfermen, sino también que muchas mujeres obsesionadas con el peso influyan negativamente en sus hijos, lo cual hace que el mal aparezca a más corta edad.
"Algunas madres les dicen a las profesoras del nido que su niño no puede comer ni dulces ni harinas. Los niños no sociabilizan porque no pueden compartir normalmente con sus amigos. Hay casos en que desde los 3 años comienzan a aislarse y a comer demasiado a escondidas", comenta Bello.
HAY RECUPERACIÓN
Según Bello, el 80% de los que sufren anorexia o bulimia logra recuperarse, por lo cual un diagnóstico temprano del mal y un adecuado tratamiento son importantes para que el enfermo sane.
Para ello, los familiares deben llevarlo con los especialistas, porque son raros los casos en que un paciente pide ayuda por su cuenta.
"Lo más coherente es consultar con un equipo de patologías alimentarias, porque un psicólogo, un psiquiatra o un nutricionista cada uno por su cuenta no puede solucionar el problema. Lo importante es que un conjunto de médicos especialistas en patologías alimentarias le dé primero una estrategia, para que ese paciente entre en tratamiento y se dé apoyo a la familia. El enfermo debe entrar a un grupo de autoayuda", recomienda. La finalidad del tratamiento es enseñarle al enfermo a comunicarse, a levantar su autoestima, a luchar en grupo contra su mal, que se dé cuenta de que la
PRECISIONES
Información imprescindible
1 La mortalidad en la anorexia y bulimia es del 15%
2 Se sabe que los varones también pueden sufrir bulimia o anorexia.
3 El riesgo de suicidio, por la depresión, en las jóvenes anoréxicas es 20 veces mayor que para el resto de jóvenes.
4 Los grupos de Internet pro anorexia (pro ana) y pro bulimia (pro mia), donde los enfermos consiguen consejos para adelgazar y mentir a doctores y familiares, son nocivos para la recuperación de quienes sufren estos trastornos alimenticios.
MÁS DATOS
Un bulímico presenta los siguientes síntomas:
Se preocupa mucho por su peso y por lo que come.
Tiene una forma compulsiva de comer e incluso llega a comer a escondidas.
Teme engordar y evita ir a reuniones por miedo a comer.
Va al baño inmediatamente después de comer.
Sufre un engrosamiento de las glándulas del cuello.
Sufre pequeñas roturas vasculares en las mejillas y debajo de los ojos. Su garganta se irrita.
Pierde inexplicablemente piezas dentales.
Alguien que tiene anorexia:
Hace dietas severas y come muy poco.
Realiza rituales con la comida como contar las calorías de los alimentos antes de ingerirlos.
Tiene terror a engordar y mantiene su peso por debajo de los valores normales.
Realiza actividades físicas en exceso.
Utiliza ropa muy holgada y se niega a usar traje de baño.
Usa diuréticos o laxantes para eliminar lo ingerido.
En el caso de mujeres, deja de menstruar sin causa conocida.
Muestra palidez excesiva, mareos o signos de debilidad.
Tiene sentimientos de culpa y se aísla socialmente.
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