EL REGRESO DE LA ESCOPETA DE DOS CAÑONES
La lideresa de UN pide que no se trate su alianza como una gavilla de delincuentes
Por Cecilia Rosales Ferreuros
La escopeta de dos cañones del Apra salió otra vez a relucir. Mientras que el jefe del Gabinete, Jorge del Castillo, en actitud cordial y amistosa, visitó en su casa, el miércoles por la noche, a la lideresa de Unidad Nacional, Lourdes Flores Nano, para darle las garantías de que ni el Gobierno ni el Apra estaban detrás de una campaña para desacreditar a Unidad Nacional, su colega de bancada y secretario general del Apra, Mauricio Mulder, fiel a su estilo, la acusó de ver fantasmas y tener un delirio de persecución.
"Tranquila, Lourdes, tranquila. No puedes estar en una actitud en la que, con falta de autocrítica, no evalúes los errores propios de la designación de candidatos. () Yo creo que hay bastante delirio de persecución en este tema", expresó Mulder, alejándose del discurso conciliador de su colega Del Castillo.
Mulder argumentó que el razonamiento de Flores era falso y absurdo, porque los apristas serían suicidas y locos si comenzaban a petardear una alianza política, con la que tienen cierto nivel de entendimiento a la hora de votar algunos proyectos de ley en el Congreso.
Pero Mulder fue más allá en su discurso petardista.
"¡Están picones, porque el sector empresarial ha decidido apoyar al Gobierno, porque el Gobierno está haciendo bien las cosas! Entonces ellos se han quedado descolocados y cunde la desesperación al interior del Partido Popular Cristiano", dijo.
LA OTRA CARA
A diferencia de Mulder, el discurso de Del Castillo fue en un tono conciliador. "La reunión fue en las circunstancias más cordiales y amistosas y, además, el objetivo de la visita fue extenderle las más amplias garantías de que el gobierno del Partido Aprista no realiza ninguna acción que pretenda afectar la imagen de Unidad Nacional ni del Partido Popular Cristiano", explicó.
Es más, destacó las cualidades políticas de Lourdes Flores al considerar que actuaba con alta responsabilidad política.
En medio de estos discursos apristas encontrados, la lideresa de Unidad Nacional varió un tanto el tono de su posición, pues habló de una direccionalidad o sesgo en las denuncias que involucran a varios de los congresistas de su agrupación, pero que no consideraba que se pudiera hablar de una conspiración. "No hablaría de una conspiración porque suena muy dramático, suena a una guerra y este no es el caso".
Incluso se animó a esbozar un tibio mea culpa político. "Puede ser que al interior de nuestra agrupación haya gente incorrecta, por supuesto, y se debe sancionar, pero no se puede tratar a un grupo político, al que se le conoce en su trayectoria y al que se le tiene que juzgar por el sentido de responsabilidad como actúa, como a una gavilla de delincuentes".