"Soy un hombre vanidoso"

VIDA Y MILAGROS. Es un hombre inquieto. Actúa, dirige, estudia, enseña. Su historia gira en torno al teatro y a sus dos hijos que son su orgullo. Leonardo Torres Descalzi no olvida a su esposa Lola. No puede. No quiere. Celebra sus cincuenta años de actuación con "El tío Vania" de Chejov

Por Milagros Leiva Gálvez

"Para ser feliz uno debe hacer lo que más le gusta y yo lo soy porque actuar era lo que más quería". Así saluda Leonardo Torres Descalzi quien comenzó a pisar el escenario en San Miguel de Cajamarca, donde estudió la primaria. En su colegio solía recitar, actuar, hacer de canillita y huerfanito. A Lima llegó a los 12 años. Trabajó. Terminó el colegio. Ingresó a la Escuela Nacional de Arte Dramático. A España se fue becado . Allí conoció a Lola Vilar. Así enumera los pasajes iniciales de su escena personal. Este hombre no confiesa su edad, pero sí su aniversario: cumple cincuenta años como actor y quiere seguir.

¿A qué atribuye su seguridad?
No sé, es la estructura de mi alma. Soy una persona asertiva, tengo seguridad de las cosas y no he dudado de mi profesión, indudablemente en los más de cien montajes que he realizado he tenido aciertos y errores; incluso me he sentido insatisfecho porque pienso que puedo ser mejor, pero si hago un balance de mis años, el saldo es positivo.

Lola Vilar, su esposa, fue una mujer que lo dejó marcado.
Sin duda me ayudó mucho, ambos nos hallamos. Ella ponía la imagen, el talento, atraía mucho. Algunos decían que yo estaba a su sombra, pero nunca me molestó porque sabía lo que hacía, porque estaba dirigiendo. La gente se molesta cuando se siente aludida. Lola era una mujer muy fuerte, un símbolo de amor, de voluntad.

Creo que los dos eran muy fuertes, dos fuegos encontrados. ¿Alguna vez se quemaron?
Como todos los matrimonios tuvimos nuestras bajas. Ya pasaron seis años desde que se fue, pero la tengo todos los días presente. Después de su muerte me dediqué al estudio, a trabajar. El doctor me dijo que lo mejor era trabajar .

¿Trabaja para olvidar?
Trabajo porque siempre he trabajado, pero al comienzo lo hacía para que mi duelo fuera más llevadero. La vida continúa y hay que ser positivo; pero cuando me preguntan mi estado civil yo sigo diciendo: casado. No me siento viudo, es raro.

No es raro, es romántico
Es que la recuerdo mucho, antes de salir a escena hablo con ella.

¿Cree, como su personaje en "El tío Vania", que solemos ser crueles con los adultos mayores?
Sí, y también sé que la vejez es fea.

¿Por qué?
Porque la vida se acaba, la sangre circula menos; caminas lento, te deterioras. No es mi caso porque yo soy mayor y no viejo. Tengo energía, soy positivo, optimista. Vejez no es arrugas en la piel, tampoco canas. Vieja es la persona que no tiene ganas, que no lucha, que ha perdido el interés, que no ama, esa persona envejeció, se marchitó.

¿Hasta cuándo trabajará?
Haré teatro en el más allá. Dicen que en el infierno están los talentos y en el cielo las virtudes, y yo creo que hay otra vida. No sé si vea a Lola, pero seguro la sentiré.

¿Y si volviera a verla?
Le diría que la amo, que no he dejado de amarla. Estuvimos casados 35 años y teníamos voluntad para amarnos, además hemos luchado por nuestros hijos.

Ha dicho que de no haber sido actriz, Lola habría estudiado Medicina, en su caso...
Yo siempre quise ser actor.

Pero piense en otra posibilidad.
No sé mi padre era abogado, quizá habría estudiado Derecho, pero estoy seguro de que habría terminado en un teatro. Yo gozo con mis personajes, algunos me dan miedo, otros me hacen reír y no son pocos los que me ponen nervioso.

¿Es un hombre nervioso?
No. Quizá sea hipersensible, hiperactivo, yo agarro el tiempo como si se escapara de mis manos, como si tuviera la vida corta.

Es decir, duerme poco.
Cuatro horas, a lo más cinco.

¿Qué cosa? ¿Por qué tan poco?
Tengo muchas cosas que hacer. Cuando salgo del teatro hago mis tareas porque estudio Pedagogía Teatral y es un trabajo fuerte, ya termino este año .

Enseña, actúa, estudia, dirige. ¿A qué hora duerme?
A las dos más o menos, y me despierto siempre a las seis y media. Tengo que levantarme temprano para llegar a mis clases en la Escuela Superior de Arte Dramático. Allí estudié y allí enseño. Estoy de ocho a tres de la tarde, luego almuerzo, voy a la función y así. Es cuestión de voluntad. El próximo año seguiré estudiando. Me gustaría seguir una maestría en Comunicaciones.

¿Cuándo va a parar?
Cuando sea el fin. Soy un hombre duro de roer, de vencer. Mi salud está bien, solo me resfrío y como trabajo mucho con mi voz cada año me da una laringitis, pero después todo bien. También lucho contra la depresión. Como todos, tengo momentos de tristeza.

¿Vive solo?
Con mi hijo. Pienso que soy un padre amoroso, pero también respeto mucho la independencia, así que supongo que uno de estos días mi hijo querrá irse y yo tendré que aceptarlo. Soy querendón.

¿No será que se ocupa demasiado para no pensar?
Puede ser eso. Quizá me estoy defendiendo, ¿no?

Quizá. ¿Cuántos años tiene?
Nunca digo mi edad. ¿Puedes creer que Lola murió sin saber cuántos años tenía?

No le creo.
Te lo juro, no sabía y entonces por qué te la voy a decir a ti, ja, ja, ja. Tú calcula, si tengo 50 años de actor, piensa que comencé a los 10.

No pues, 60 ni hablar.
¿Cuántos aparento? Dime...

No sé...
No paso de 60.

Ja, ja, ja.
¿Por qué te ríes?

Me parece divertido cómo se baja la edad
Bueno, yo siempre juego con eso. No importa la edad, lo que importa es que me siento joven, vital, optimista y con empuje.

Es vanidoso, ¿no?
Sí, yo soy un hombre vanidoso y también soy muy claro. A mí se me quiere o no se me quiere. Persona que no me agrada pasa por mi vida, pero a mis amigos los amo.

¿Qué le gusta de usted?
Que si tengo un objetivo no descanso hasta conseguirlo, soy un hombre perseverante.

¿Y qué molesta?
Soy muy renegón. Cuando las cosas no salen bien, me molesto.

¿Explosivo?
No, soy tan vanidoso que en mi alma no puedo meter nada malo. No fumo y no bebo porque me quiero.

¿Es verdad que los hombres que se crían sin papá son distintos?
Sí, mi padre murió cuando yo tenía 3 años y en mi infancia estuve muy necesitado. Tuve que trabajar desde muy temprano, he cargado maletas, limpiado carros. He pasado hambre y eso mismo me enseñó que tenía que esforzarme. Mi madre me mandó a Lima para que saliera adelante, llegué a los 12 años.

¿Y qué conserva de ese niño?
La honestidad, pese a que tenía que ver con pandillas, yo cuidaba los carros, tranquilo. Nunca caí en la mala compañía, no me envolvió el mal. En Lima estuve viviendo con mis tíos y luego me independicé.

¿A qué edad?
A los 15. Busqué trabajo en una fábrica de vidrio y después de conseguirlo me fui a una iglesia a rezar, entonces pasó un cura y, con qué cara me vería, que dijo: "¿Quieres trabajar? Ven conmigo". Así viví con los curas. Había comida y eso necesitaba. Mi trabajo consistía en ayudar en la misa y cultivar la huerta. Me dieron una cartilla, aprendí latín y por la tarde sembraba tomate. En algún momento pensé que Dios me había llamado.

¿Ya ve, si no hubiera sido actor, habría sido sacerdote?
Tienes razón, pero no lo fui porque comencé a sentir cosas de hombre. Una vez fui a una velada, salió una chica a cantar con su vestido, su escote para infarto y dije: "Dios mío, me voy, el llamado de la mujer es más fuerte". Abandoné a los curas, conseguí trabajo en una oficina y después me inscribí en mis clases de teatro. Hoy estoy en una obra de Chejov y duermo feliz.

¿Y en la vida real es un viejito cascarrabias como su personaje?
De entrada no soy viejito, ja, ja, ja. Soy un hombre mayor interesante. En realidad soy un hombre que no deja de trabajar, que ama a sus hijos, a Lola y al teatro.

Me alegra que se sienta feliz, solo quería decirle que no trabaje mucho y que duerma más.
¿Y qué duerma solo?

Ah, no sé, mejor acompañado...
Aconséjame bien, pues, niña, ja, ja, ja. Lo único que prometo es seguir tratando de hacer las cosas bien.