El lunes el chavismo tomará el bastión de la libertad de prensa en Venezuela. ¿Nuestros políticos e intelectuales se atreverán a ser solidarios?
Por Hugo Guerra
Oiga, buen lector, usted conoce de sobra las barbaridades de Hugo Chávez. Y, como a todo demócrata, seguramente le preocupa el destino de la libertad de expresión en ese país. Por lo mismo es justo volver al caso de marras, en la esperanza de que los peruanos hagamos frente común con los hermanos venezolanos.
Pasado mañana la dictadura tomará las instalaciones de Radio Caracas TV, la emisora privada más tradicional e independiente de Venezuela. El Ministerio del Poder Popular para las Comunicaciones (sic) revocará el derecho de transmisión aun cuando la licencia vence recién el 2022.
El puntillazo lo ha dado el sumiso Tribunal Constitucional pese a que, como explica el Foro por la Vida (coordinadora de DD.HH. de Venezuela): "Diversos funcionarios, incluido el ciudadano presidente, manifestaron que la no renovación de la concesión de RCTV se debe a su participación en el golpe de Estado del 2002 y en la violación de diversas leyes nacionales. No obstante, hasta la fecha, RCTV no tiene sanción alguna (...). Otros canales también acusados de 'golpistas' no han recibido sanción alguna, lo cual refleja un trato discriminatorio (...). Esta medida constituye un precedente negativo y riesgoso puesto que a futuro queda la libertad de expresión a la sombra de la discrecionalidad de los funcionarios de turno, dependiendo de lo crítico o no que sea un medio ante los poderes públicos y puede estimular la autocensura con lo cual se perjudica a todas las personas en su derecho a estar informadas y expresarse".
Para la construcción de su disparatado "socialismo del siglo XXI" (aquella ridícula interpretación del postulado de Heinz Dietrich Steffan, 1996) Chávez necesita que su pueblo conozca una sola verdad, la oficial.
Padecimos el modelo durante el velascato y costó muchísimo impedir que el montesinismo controlara toda la prensa. Entonces nos apoyaron los hermanos venezolanos. Hoy toca devolver la solidaridad.
Nuestro Congreso debe seguir el ejemplo del Parlamento Europeo, de los senados chileno y estadounidense, repudiando el atropello, e instando a que la OEA se pronuncie contra el chavismo.
Si el presidente García acaba de firmar la Declaración de Chapultepec, que el Ejecutivo dé el primer paso, seguido por el Apra. Que Lourdes Flores movilice a UN. García Belaunde, honrando la prístina tradición de AP debe levantar las banderas de lucha, seguido por Castañeda Lossio de Solidaridad Nacional.
Los intelectuales y las ONG debieran hacer lo propio en esta lucha. Y toca a la prensa revisar qué pasa en nuestro país con los círculos bolivarianos y comités pro chavistas que operan bajo cobertura de ayuda médica y educativa, ¡soliviantando inclusive a los invasores del mercado de Santa Anita!
Los agitadores de Chávez en las universidades, ONG, sindicatos y su embajada deben ser proscritos y devueltos a su país.
La inacción es cómplice, y es estupidez que se permita desplegar estrategias subversivas en el Perú.
Y usted, aguerrido lector, ¿se pone la vincha de la libertad?