LA TECNOLOGÍA NO RESOLVERÁ LA CRISIS EDUCATIVA SI NO HAY UN PLAN
Las autoridades peruanas evalúan las propuestas de dos equipos. Aún no se conoce cómo se integrarán al sistema de formación pública
Por Juan Carlos Luján
Hace casi un año dimos cuenta (ver tinyurl.com/342ypv) de la existencia de iniciativas tecnológicas que, a partir del 2007, podrían llegar al país. La propuesta de la Fundación Una Laptop por Niño (OLPC, por sus siglas en inglés) y la de Intel Educar son evaluadas por el Ministerio de Educación dentro del proyecto de revolución tecnológica.
Brasil, Argentina, Chile y Uruguay tienen iniciativas similares. Todos buscan modernizar la educación y romper la brecha digital. Evalúan los productos antes de decidir la compra, que varían en precio, calidad y equipamiento.
La tendencia por usar masivamente la tecnología en la educación pública se debe a Nicholas Negroponte, fundador y ex director de Media Labs del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Su mérito es haber desatado un mercado interesado ahora en fabricar equipos portátiles de bajo costo que puedan funcionar con cualquier sistema operativo.
Su idea de crear una computadora de US$100 ha ganado respaldo de socios tecnológicos y recientemente de Unicef. Pero también cuestionamientos sobre la calidad del producto, el enfoque constructivista de la idea y las exigencias de compra (250.000 unidades como mínimo).
En su última aparición pública, indicó que Intel debería avergonzarse por ofrecer a los gobiernos equipos (Classmate PC) por debajo de su costo real con el fin de sacarlos del mercado. No obstante, Craig Barret, presidente de Intel, desmintió esa intención y dijo perseguir igual objetivo que Negroponte.
Walter Benders, presidente del grupo de software y contenido de la Fundación OLPC, vino a Lima la semana pasada para reunirse con funcionarios del Ejecutivo. Antes se reunió con El Comercio para explicar que la propuesta tiene un enfoque constructivista en el que los niños aprenden haciendo. Los equipos fueron diseñados para estudiantes de educación básica regular. Los contenidos y la capacitación de los docentes deberán correr a cargo del Gobierno.
"Si la escuela pública quiere salir de su crisis a través de la tecnología, están equivocados. Así no se solucionan los problemas. Lo que tenemos que hacer son planes pedagógicos que permitan incorporar el uso de la tecnología con fines pedagógicos", recuerda la socióloga María Teresa Quiroz, autora de "Aprendizaje e Investigación en el Siglo XXI".
Ya tenemos los equipos. Ahora falta que el Gobierno diga cómo hará la revolución tecnológica.