Tarea contra los desastres

ESFUERZOS. Se efectuó en Cajamarca el Segundo Encuentro Nacional de Líderes Estudiantiles que Participan en Acciones de Reducción del Riesgo. Sesenta adolescentes de Áncash, Cajamarca, Cusco, Piura y San Martín ya han actuado en sismos, huaicos e inundaciones

Por Miguel Ángel Cárdenas M.

De San Martín: la alegría y la tristeza combativas. Viviana López Fernández es risueña hasta el sueño, pero a comienzos de año se vio obligada a la seriedad en serie. A sus 15 años, esta integrante de las brigadas comunales de Yuracyacu actuó en la última inundación: "No era común, fue horrible, cayó el agua turbia con barro y desde hace dos meses todo continúa empantanado. Fue un desastre que arrasó las viviendas". Viviana tenía que llevar víveres y colaborar en la evacuación de personas de las orillas del río, sobre todo de los niños que gritaban abatidos. "Hasta ahora me acuerdo de sus llantos desesperados y me da tanto miedo que ya no me baño en el río", ríe.

De Cajamarca: la rapidez y la lentitud constantes. Pierre Morro Vigo tiene reflejos veloces que fueron una audaz cualidad cuando hace unos meses se derrumbó el cerro Trinchera, en Santa María de Magdalena. "Vivimos en una zona propensa a derrumbes, huaicos y heladas. La última vez en el cerro Trinchera fui parte del equipo de rescate de niños y animales, yo los cuidaba, les daba tranquilidad, los alimentaba". Pero también Pierre, de 15 años, es capaz de tener una madura calma reflexiva, virtud por la que lo nombraron encargado de los aparatos meteorológicos . "Sí, yo manejo con paciencia el cálculo de un pluviómetro, para las lluvias, un anemómetro, para la velocidad del viento, y un termómetro para medir la temperatura interna, externa, mínima y máxima del ambiente". Estos datos los almacena, los proporciona para el sostenimiento de un biohuerto experimental; pero sobre todo se los pasa a los expertos, "para que evalúen qué plantas resisten el calentamiento climático. Y esa información se la llevamos a las comunidades más alejadas nosotros mismos".

De Piura: el calor y el frío abrumadores. Deysi Montalbán Saavedra tiene 14 años y desde las 7 de la mañana se hace cargo de la Estación Meteorológica de Frías. "Leo la temperatura en un termómetro y aviso de anormalidades; por ejemplo, este año la temperatura ha sido más alta que en años anteriores, dos grados más de lo habitual. Frías es un distrito de la sierra, en la subcuenca del río Yapatera, que siembra maíz y sufre con las sequías", dice la muchacha que ha sido formada para actuar en caso de que se repita otro intransigente fenómeno de El Niño como en 1983 y 1997. "El año pasado había mayor cantidad de agua; Chulucanas cada vez está más desértico".

De Cusco: la paz y la guerra por la paz. Sharon Matto estudia en Espinar, es alcaldesa de su municipio escolar y en su zona remota es tan reputada que han querido nombrarla, a los 16 años, jueza de paz. Junto con diez muchachos de tercero a quinto de secundaria, Sharon se ha preparado para resistir, a mano firme, la mano de la naturaleza: heladas, sequías, derrumbes y granizadas que "afectan la alimentación, el trabajo y la educación de la gente". Pero esta muchacha que quiere estudiar Derecho siente rabia frente a la peor mano, la del hombre. "Tengo miedo de conversar con periodistas; cuando salimos a protestar contra la mina Tintaya ,algunos nos llamaron terroristas. Si vieran lo que ha ocurrido con nuestros ríos, donde ya no hay peces, con las enfermedades a la piel de los niños". Y es que el desastre minero también afecta la alimentación, el trabajo y la educación de la gente. "Y del planeta".

De Áncash: la fe y la duda luchadoras. Cristina Huerta Rosario estudia en el colegio Fe y Alegría y es muy cristiana. "Tengo fe en el hombre además". Pero la película "La verdad incómoda" la hizo dudar de esas verdades cómodas y en cuotas. Y su fe en el hombre trastabilló. Alcaldesa escolar, representante estudiantil en el presupuesto participativo, esta chica de 14 años recuerda la descripción que sus padres y abuelos hicieron del vivo retrato de la muerte en el terremoto y aluvión de Huaraz y Yungay en 1970; que es una espada contra la pared del Callejón de Huaylas. "Siempre debemos estar prevenidos y amar el medio ambiente, por eso una de nuestras principales luchas es por la reforestación del barrio Pedregal". El calentamiento global se ha convertido en la madre de los desastres y esta cristiana Cristina lo comprende más que cualquier adulto con poder.

ESTUDIANDO LA PREVENCIÓN
Ya existía una juvenil Red de Comunicadores para la Gestión de Riesgo Áncash-San Martín. Pero hoy es la primera vez que se han reunido estudiantes de regiones tan importantes y disímiles del país para formar una red nacional bautizada Escolares en Acción.

Fue elegida coordinadora nacional, por aclamación democrática, Thalía del Pilar Vela, una muchacha de 14 años que es presidenta de la red Soritor, en Moyobamba, donde dirige a 150 niños y jóvenes. El terremoto del 2005 que hizo añicos Lamas la marcó sobremanera. "Las casas se destruyeron, una parte de Moyobamba se partió en dos, yo lloraba de miedo y busqué a mi hermanito que no estaba por ningún lado. Terminé tan asustada que me pasaron el huevo y decidí convertirme en socorrista". Hoy Thalía va por las calles y caseríos de Moyobamba, perifoneando campañas y simulacros de sismos.

El encuentro nacional de líderes estudiantiles fue una oportunidad inestimable para que se encontraran pequeños y cotidianos héroes. Y debatieran y se enteraran de realidades prójimas. Que conocieran los datos de las inexorables sequías del 2003 al 2005 en Ayabaca y Morropón, donde funcionan ocho redes educativas; y de los suelos erosionados en toda Piura, porque en el 2006 los campesinos usaron agroquímicos para combatir las plagas. Información que proporcionaron Miriam y Carlos, dos chicos campesinos que organizan composteras que asisten a 150 familias.

Que se admiraran de las seis casetas meteorológicas en zonas rurales del Cusco, la elaboración de mapas de riesgo, y comprendieran el desasosiego porque "a las personas no les importa la prevención de desastres; a los políticos tampoco" y de las tormentas eléctricas en Espinar. Según datos de Sharon Matto, quien fue parte de una comisión de estudiantes que se reunió con el alcalde y el representante de la minera Tintaya y emprendieron una campaña de sensibilización por el ambiente.

Que se documentaran de los paraderos ecológicos, de los planes de evacuación en Yungay con el récord de 1:14 segundos en un simulacro, de los docentes no entrenados en todo Áncash y del objetivo de "hacer de la unión de jóvenes una institución con personería jurídica para que nos tomen más en serio". Según lo que contó Selwa Romero Sánchez, ahora estudiante de Administración de Empresas, de 18 años, que fue líder escolar y ahora capacita a los niños y adolescentes de las zonas más riesgosas. "El recuerdo de mi abuelo y mis tías que murieron en el terremoto del 70 me motiva en estas campañas".

Que se sensibilizaran con el "juro por Dios, por mi familia y por mi institución prevenir los desastres", con las redes de los aguarunas, con los 6 mil plantones en las riberas de los ríos de El Dorado y con las ocho cumbias rapeadas que promueven la prevención. Todo según las cuatro representantes de la selva, que en Cajamarca tenían abrigados hasta los pómulos.

Cerraron el acto una noche de talentos y un simulacro general en el distrito Baños del Inca, donde aprendieron a formar grupos de reconocimiento, de soporte básico, evacuación, seguridad y comunicaciones. "En desastres reales todos se aturden, pierden el razonamiento, por eso son necesarios los simulacros para que actuemos por práctica", fue la unánime conclusión de estos chicos cuyo objetivo es que su país sea menos inseguro. Y para eso se entrenan en vencer sus propias inseguridades. Con seguro éxito.

Un esfuerzo que está rindiendo frutos
Según datos de Giovana Santillán, la responsable del Programa de Prevención de Desastres y Gobernabilidad Local de Soluciones Prácticas- ITDG desde el 2004, esta ONG apoyada financieramente por Fundeso de España, Save the Children Suecia y Dipecho promueve la participación de los estudiantes y docentes en los procesos de gestión de riesgo en las escuelas y desde ellas en la comunidad. ITDG, junto al Ministerio de Educación y el Instituto Nacional de Defensa Civil , ha contribuido a la elaboración de la propuesta curricular "Aprendiendo a prevenir" y a su implementación a través de los planes institucionales en las escuelas rurales del país. Actualmente, "Aprendiendo a prevenir" es la base para trabajar la inserción del tema de la gestión de riesgo desde la planificación curricular en cada una de las escuelas del país. Complementariamente, los docentes con el apoyo de ITDG elaboraron participativamente una guía para la evaluación y monitoreo de las escuelas.