Los archivos de Julio C. Tello comienzan a ser digitalizados.

De puño y letra

Dicen que una de sus frases más célebres era "Pido la palabra para oponerme". Tello era un hombre de carácter, tenaz y de gran formación académica. El legado de su gran recorrido intelectual está depositado en un voluminoso archivo, administrado desde su muerte, por la Universidad de San Marcos. Próximamente serán publicados sus cuadernos dedicados a Pachacamac.

Tenía la letra desordenada, a veces ininteligible, y solo apuntaba lo necesario. Pero los cuadernos de su archivo guardan una asombrosa pulcritud. Diagramas de restos, cerámicas, telas, mapas, animales y plantas aparecen dibujados con extremo cuidado, y reproducidos en cada detalle y color.

Julio C. Tello caminó el Perú por más de tres décadas, y siempre se hizo acompañar por un equipo de dibujantes y caligrafistas que pusieron en cuadernos -que ahora lucen amarillos y llevan el color ocre del pasado en las hojas- el legado de un hombre que vivió intensamente y creyó en el poder civilizatorio de los antiguos peruanos, tesis revolucionaria para su época, cuando se aceptaban las ideas de Max Uhle sobre las influencias centroamericanas de nuestra cultura.

A su muerte, sucedida en 1947, Tello no había publicado más de seis libros e innumerables artículos periodísticos, pero la mayor parte de sus investigaciones, teorías y hallazgos de sus excursiones científicas se encontraba en su inmenso archivo documental, que desde entonces, y de acuerdo al pedido expreso de su testamento, pasó a formar parte del patrimonio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

LA PUNTA DEL ICEBERG
¿Cuántos cientos o millares de cuadernos con información de campo, fotos, notas, acuarelas, placas de vidrio con imágenes, conforman el archivo Tello? Hasta el momento se ha develado solo un 20 por ciento de su totalidad. El resto sigue ahí, en un cuarto climatizado, envuelto simétricamente en bolsones de papel, que se asemejan a decenas de fardos funerarios a la espera de su recuperación.

Su contenido es variado. "Se nota el clásico desorden intelectual", dice Carlos Del Aguila, actual director del Museo de Arqueología de San Marcos. Está compuesto de notas, trabajos originales, recortes periodísticos de la época, contribuciones de Tello como de otros autores, dibujos, acuarelas, registros fotográficos y cuadernos de campo con manuscritos. El archivo no está conformado solo por el material que Tello trabajó, sino están reunidos también los cuadernos de varios de sus asistentes, como Félix Caycho, Luis Cossi, Julio Espejo Núñez, Oscar Santisteban y Toribio Mejía Xesspe, quien fue el más importante de todos, y el que más trabajó en organizar la inmensa documentación. También se hallan materiales de Rebeca Carrión Cachot, quien fue su seguidora y más esforzada discípula.

Lamentablemente, Mejía Xesspe murió repentinamente y gran parte de su archivo fue cedido por su viuda al Instituto Riva-Agüero de la Universidad Católica, donde es conservado.

En San Marcos el primer inventario del archivo Tello fue hecho en 1966 por Carlos Daniel Valcárcel. Luego, fue prácticamente dejado en los anaqueles, mantenido solo con los exiguos recursos de la universidad. Después de un silencio de cuarenta años, a fines de 1997, se realizó una verificación total de los documentos, iniciándose la publicación de los cuadernos de Tello, impulsada por la entonces directora del Museo de Arqueología y Antropología de San Marcos, Ruth Shady. El primero de ellos estuvo dedicado a la Arqueología del Valle de Lima. Después vinieron los cuadernos referidos a sus investigaciones en el valle de Asia y la Huaca Malena, en la cuenca del Río Grande de Nasca y en el Valle de Nepeña.

Carlos Del Aguila, actual director del Museo de Arqueología, anuncia la aparición en los próximos meses del primer cuaderno dedicado a Pachacamac, el cual viene siendo trabajado y digitalizado por un equipo de jóvenes profesionales sanmarquinos. La idea es editarlo en color y con un CD de ilustraciones y fotografías. "Tello fue muy criticado en su momento por sus trabajos en Pachacamac", comenta Del Aguila, "e incluso se le acusó de haber inventado lo del Templo de las Mamaconas, pero lo que vamos a publicar testimonia lo contrario. Aunque no concluyó este proceso, Pachacamac termina siendo el último trabajo integral e intensivo del maestro".

Tello interrumpe sus investigaciones en Pachacamac en 1945, un año después se agrava su salud y cae en una depresión muy fuerte hasta su muerte, un 3 de junio de 1947. "En los últimos meses de su vida se dedicó a escribir cartas, a reclamar al Estado para que no abandone los museos, y a tratar de ordenar su gran archivo documental, aunque como es natural después de su muerte el archivo sufrió algunos desmembramientos", dice Del Aguila.

EN LA RED
El archivo Tello se encuentra actualmente repartido en tres instituciones. La mayor parte está en San Marcos, pero existen también copias y protocolos de desenfardelamiento de momias en el Museo de Arqueología, Antropología e Historia de Pueblo Libre y otro tanto en el Instituto Riva-Agüero, sobre todo lo correspondiente a Mejía Xeespe.

El trabajo de apertura del archivo ha sido un proceso lento y se realiza mediante un proceso manual. Una comisión abre un paquete y levanta un acta de lo encontrado, después comienza la clasificación y la transcripción del material. "Lamentablemente", agrega Del Aguila, "las condiciones de registro y de informatización recién se están implementando. Ahora estamos tratando de armar una base de datos digitalizada, que nos permita realizar búsquedas en diversos sentidos. Porque la información encontrada es tan rica y variada que implica varias líneas temáticas, recuerda que Tello no solo se dedicaba a la arqueología, sino también le interesaba la lingüística, la etnografía y la antropología".

La tarea más urgente del equipo del Museo de San Marcos es continuar las publicaciones de los cuadernos que Tello dejó ya terminados, y no lo que requiere ser completado. "Por ejemplo", cuenta Del Aguila, "encontramos un paquete que decía 'Quipus' y pensamos inicialmente publicar dicha información, pero después nos dimos cuenta de que había mucha gráfica y análisis, pero no era un trabajo concluido. Por eso nos inclinamos por Pachacamac porque había un conjunto de paquetes con ese título, y se trataba de un contexto cerrado. Esto no implica que después se encuentren más cosas sobre Pachacamac o sobre otros temas ya publicados, porque muchas veces un paquete lleva un título, pero en su interior aparece información sobre otras materias".

A pesar de que se ha avanzado poco en el conocimiento del archivo, Del Aguila dice que lo trabajado es significativo, dado los exiguos presupuestos del museo y de la universidad. "Otro proyecto mayor es masificar toda esta información vía electrónica. La idea es colgar en la página del Museo un enlace con la información del archivo en PDF".

Abrimos al azar uno de los cuadernos del paquete de Pachacamac y nos encontramos con una caligrafía fina e inclinada, y con los dibujos a colores de un ave costeña y de una especie de iguana. El tiempo no ha afectado los colores ni la nitidez del trazo. Los dibujos de los animales no tienen que envidiar en nada a una fotografía. (JPL)

Cuadernos y publicaciones
Los cuadernos de investigación del Archivo Tello publicados hasta la fecha son: Cuaderno No. 1: Arqueología del Valle de Lima. Cuaderno No. 2: Arqueología del Valle de Asia: Huaca Malena. Cuaderno No. 3: Arqueología en la cuenca del Río Grande de Nasca. Cuaderno No. 4: Arqueología del Valle de Nepeña. Excavaciones en Cerro Blanco y Punkurí.

Además el Fondo Editorial de la UNMSM ha reeditado el libro Paracas. Primera parte, cuya primera edición data de 1959, (culminada por Toribio Mejía Xesspe) sobre las investigaciones en Río Grande, Acarí, Pisco, Chincha y Cañete. También ha publicado Arqueología de Cajamarca - Expedición al Marañón 1937. Material que registra las exploraciones científicas en los departamentos de Cajamarca, Amazonas y La Libertad.