Por Milagros Leiva Gálvez
Uno puede elegir temas diversos para buscar sintonía con el mundo interior y ella atenderá la inquietud con frescura y respeto. Matilde Caplansky es una mujer dispuesta a escuchar y enseñar lo que sabe. En su casa, donde también ha instalado su consultorio, hay una biblioteca pródiga en títulos. El registro de toda su colección no solo habla de su orden y amor por los libros, también de su generosidad. La doctora está pensando donarla a una escuela o universidad que la necesite. Dispuesta a discutir sobre la soledad, está convencida de la confusión: soledad no es abandono.
¿Se sataniza la soledad?
Totalmente. No solamente eso, la mujer sola es muy señalada. ¿No te has casado? ¿No tienes hijos? ¡Pobrecita! La sociedad se hace cargo del mandato de la reproducción sin quererlo ni saberlo y te presiona más por convencionalismo que por mandato biológico. Si fueran más sofisticados se darían cuenta. Con la soledad pasa algo especial, es algo intrínseco al ser humano, naces solo, el orgasmo es solitario y también te mueres solo.
¿Por qué la presión con la mujer?
El eje biológico supone que al tener descendencia trasciendes. Felizmente vivimos en una etapa privilegiada en Occidente y ahora la mujer puede decir: no tengo deseos de tener hijos ni los voy a tener. Muchas no tienen y no pasa nada.
Para su entorno sí pasa
Presionan porque esa mujer se convierte en una amenaza para la especie.
La frase que más me alucina es: "no importa, no te cases pero ten un hijo, así no te quedas sola". ¿Qué es el hijo? ¿El consuelo? ¿El bastón?
Me parece dramático y muchas mujeres pasan por esto. Algunas pierden el miedo de estar solas, pero esa presión es terrible. Lima en ese sentido es una sociedad muy cruel. A partir de los 40 años lo primero que te dicen las mujeres es que no hay hombres y yo digo: bueno búsquense uno más chico.
Mujer con pareja menor es señalada, no pasa con el hombre...
Bueno, pero hay que tener esa licencia, ¿no? Si tienes la capacidad y la fuerza, ¿por qué no hacerlo? ¿Quién dice que la pareja tiene que ser mayor? Estaba escrito en patrones del Siglo XIX porque en esa época la mujer no trabajaba y obviamente lo único que le quedaba era esperar que la mantuvieran. Ahora nos mantenemos nosotras. ¿Cuál es el problema entre un hombre de 25 años y una mujer de 40? No le veo ninguno.
¿Por qué espanta la soledad?
Por el tema del apego. El ser humano es básica y profundamente apegado a las cosas y a las personas, lo concibe como una necesidad.
¿Desde que nacemos somos apegados?
Sí, a la función materna, a quien nos está cuidando y ese es el inicio de un sentimiento de catástrofe. Una cosa es verdad: si al bebe lo dejas diez días sin atenderlo se muere porque no tiene la capacidad para abastecerse, pero un niño de cuatro años ya no se muere; puede caminar, se puede salvar. Se sataniza la soledad porque se nos considera bebes de pecho o de cuna.
¿Qué es lo que se confunde, soledad con abandono?
Eso mismo. Por razones primeras y biológicas te tienen que cuidar y eso acompaña el crecimiento de la persona; después se convierte en un sentimiento muy intenso que es el miedo a perder el amor del objeto, vale decir, la presencia de la persona que te cuida, y eso vas trasladando a lo largo de toda la vida. A mí me molesta todo ese discurso que hay respecto del amor. Ideas tipo "yo solo existo si tú estás a mi lado" y "somos dos caras de la misma moneda" son una barbaridad porque la pareja, como su nombre indica, son dos. Como dice el gran autor inglés, pediatra y psicoanalista Donald W. Winnicott: el fundamento de la salud mental es la capacidad para estar solo y esto no es estar abandonado, ni estar en medio de una catástrofe, ni haber perdido el objeto de amor. Tú eres un objeto de amor para ti mismo.
¿Y no apelamos a los ruidos y al contacto con personas para no enfrentar nuestra soledad? Cuando uno está en silencio surgen los fantasmas, las frustraciones, las cosas no resueltas
Salvo que las conozcas, ya no te afectan. Te habrás dado cuenta de que mucha gente se levanta en la mañana y lo primero que hace es prender un cigarrillo, prender el televisor, llamar por teléfono. Se distraen para no escuchar su voz interior, para no comprobar que solo tienen esa voz y considerar además que esa no es suficiente compañía. Ese es el drama del asunto. Por eso la frase de Winnicott es tan importante: yo tengo que ser buena compañía para mí. Donde esté, siempre estaré acompañada porque estaré conmigo misma.
Winnicott también decía que solo quien ha estado bien acompañado en los años iniciales puede estar solo después.
¡Claro! Eso significa que si un niño ha tenido una buena maternalización hasta los cuatro años, luego puede desprenderse; por eso puede ir al colegio tranquilo, por ejemplo. De hecho preferiría que la madre se quede, pero no le dará un ataque de pánico. Los primeros años son muy determinantes, pero también solemos hacer una versión para explicar lo que hacemos. Cuando alguien me dice: no me quisieron de chico, yo siempre pregunto: ¿y quién te dio el pecho, quién te cuidó, cómo así sobreviviste? Nadie podría llegar a ser adulto si nadie lo hubiera cuidado, pudo ser la madre, la abuela, la tía, la amiga. Es muy fácil encontrar excusas para huir de la solución.
¿Es una trampa mental?
Los seres humanos somos grandes narradores de nuestro pasado. Hay quienes inventan episodios enteros sobre la infancia y no son hechos de mala fe, ojo. Hay que ver todos los ángulos de la situación y no quedarnos en uno solo para explicar nuestros apegos.
¿Y por qué es buena la soledad?
En estos últimos días he estado leyendo mucho a Blanca Varela, su poesía me parece genial, intensa. ¿Tú crees que alguien puede escribir un poema así estando en medio de una multitud? No. Para ciertas acciones se requiere silencio externo y propio. La propia soledad te permite (re)pensar mejor.
La orfandad también implica un tipo de soledad.
Es cierto. Mi madre falleció hace diez años y siento la orfandad. Un huérfano tiene un dolor muy especial; pero esta no es la soledad a la que nos estamos refiriendo. Ahora que ella murió pienso en cosas de las que no me había percatado antes. Uno se da cuenta de la gratuidad del amor de los padres que no se tiene nunca más.
¿Una gratuidad que ni siquiera se da en el amor de pareja?
No, en ese caso siempre hay una negociación, un intercambio, hay intereses. La gratuidad de los padres solo está en los padres. Gratuidad en términos de incondicionalidad. Cuando los pierdes, aquilatas eso y es un remezón muy fuerte.
Me interesa este tema de la ausencia, estás hablando de la soledad por la muerte, pero también está la separación.
La de los amantes, digamos. Una cosa es que se te mueran los padres y sientas esa orfandad con todo ese re-pensar del vínculo a divorciarte o a experimentar que los hijos se van. Todo eso es distinto, pero para vivir cualquier duelo yo siempre recomiendo una dosis de soledad. Es fundamental. Soledad y silencio, pero el silencio incomoda a la gente que se pone medio histérica y comienza a hacer payasadas para taparlo, porque le da nervios. Es como si el silencio fuese el preámbulo de la catástrofe y no es así.
Dicen que cuando uno puede mantener el silencio con un amor, es la mejor prueba de que es el indicado...
Mi madre decía dos cosas: si puedes estar cuatro horas con tu pareja en silencio y pasarla sin angustias, si puedes estar con la misma persona cuatro horas sin parar de hablar y también la pasas bien, entonces es la persona adecuada. Como verás, era una mujer muy inteligente y la extraño mucho. Su opinión, su voz, sobre todo. Yo soy hija única y una semana antes de que se fuera me dijo: "Una sola cosa me preocupa, Mati, y es tu pena; pero quiero que sepas que yo estoy preparada". No sabes la herencia que fueron esas palabras. A nuestra cultura el tema de la muerte incomoda, pero a mi edad ya pienso en cómo estoy dejando a mi hijo, a mis tres nietos, cómo está mi marido.
¿Ya no te asusta la muerte?
Todavía un poco. Mi meta es alcanzar la frase de mi mamá y estoy trabajando para conseguir esa paz. Hay como una sensación de lo hecho, como una satisfacción narcisa a primera escucha, pero también me parece bien reflexionar sobre las cosas que uno hace. Hoy siento un enorme agradecimiento por la vida que he tenido.
¿Eso no se llama madurez?
Me da como pudor decir que es madurez, pero sí, siento tranquilidad.
Otro punto: Hay gente que dice no poder vivir sola y hay otra que cambia un clavo por otro.
¿Qué significa perder a un ser querido? Significa haberlo investido, tú le has puesto energía, le has dado amor y cuando desaparece, muere o se aleja, esa energía tiene que volver a ti. Freud tiene una frase maravillosa: cuando se pierde el objeto, la sombra del objeto cae sobre el sujeto. Y entonces el sujeto se pone en duelo, por eso te apagas hasta que todo lo que has investido regresa a tu ser, a su verdadero lugar.
¿Pero por qué hay gente que no puede estar sola?
Por una gran incapacidad para quererse a sí mima, cuando te estimas estás siempre conectada a nivel simbólico y real; estás bien. Los seres humanos somos creativos por definición, pero para eso necesitamos soledad. Por eso digo: la soledad es buena compañía.
Uno de los grandes temores de la gente es el desamparo.
Es una de nuestras grandes vulnerabilidades. ¿Qué cosa es vivir? Tener vínculos, ocuparse de uno mismo, pero también de los demás. Si tienes vínculos no estás desamparada, podrás estar momentáneamente sola, pero no desamparada.
La libertad actual genera individualismo y desapego. Piensa en los adultos mayores, algunos se ven tan solos.
En rigor ellos no están solos, están abandonados. Qué cruel es la cultura con la persona mayor, sobre todo porque existe una apología de la juventud.
Está la idea de que ya no sirven cuando ellos han dado tanto.
Si ese mismo señor tuviera varios millones de dólares, no estaría desamparado, todos estarían detrás para ver cuándo reciben la herencia. Es terrible. También está el tema de la enfermedad, de la poca paciencia que tenemos con ellos. La poca solidaridad me parece un defecto mayor. La persona que dice: yo me ocupo de mí mismo y los demás me importan tres pepinos, está más sola que nadie. Ni siquiera recuerdos, ni vínculos, ni nada, qué vacío.
¿Las personas se hacen fuertes cuando aprenden a estar solas?
No es una regla, pero aprender a estar solo es una virtud. Ahora, todo sin exageración. La ponderación es muy importante: momentos de soledad, momentos de ruido, momentos de compañía. Todo en su justa medida.
¿Puedes llegar al inconsciente cuando estás solo?
No, tienes que soñar. Los actos fallidos y los recuerdos también son importantes.
¿Y por qué es tan importante indagar en el inconsciente?
Porque es una manera de conocerte. Agarras espesor humano. En lugar de ser banal y delgada eres como un buen pedazo de queso, gordo y sabroso. Agarras humanidad,
¿Cuánto tiempo te analizaste?
Siete años, cinco veces por semana.
Me muero.
Así es la formación, soy de la primera promoción.
¿Y qué fue lo más difícil de esos años?
Descubrir la propia locura. Vivirla es tremendo. Cuando uno es consciente de la propia locura duele.
Pero luego vives mejor.
Después, cuando pasa ese dolor.
¿Eres muy loca, Matilde?
Era. Ser mujer en nuestro país ya es una locura.
Todos somos medio locos, ¿no?
Siempre digo una frase: no hay peor loco que el que se hace el loco estando de verdad loco. Mucha gente se hace la loca.
Y mucha gente menosprecia a los que hacen terapia.
No hay nada peor que la ignorancia, eso me parece patético.