Por Raúl Cachay A.
La primera parte fue un sorpresivo éxito de taquilla que, valga la paradoja, le devolvió vida a ese valioso subgénero cinematográfico consagrado a narrar los avatares de seres humanos transformados en zombis comedores de carne humana. Incluso podríamos decir que allanó el camino para una nueva entrega del gran George A. Romero, "La tierra de los muertos", estrenada en el 2004.
"Exterminio", de Danny Boyle, no solo divertía y asustaba: como toda película de zombis que se precie, propició incontables asociaciones y correlatos con la situación política global y el clima de hostilidad que se respiraba en todas partes debido a la guerra en Iraq y el abierto e injustificable belicismo de los mandatarios de Estados Unidos y del Reino Unido.
Pues bien, agárrense fuerte de sus asientos que "Exterminio 2" no solo es una secuela bastante estimable para los pobres estándares del Hollywood actual: en tiempos de Hombres Arañas insípidos y Shreks sin gracia (a juzgar por los comentarios de la prensa foránea), esta es una segunda parte que, incluso, supera en muchos aspectos a la primera. Dirigida por el español Juan Carlos Fresnadillo, la cinta retoma las acciones prácticamente donde Boyle las dejó: lo que empezó como un alarde de audacia de un grupo de ecologistas bastante idiotas (liberaron a un mono infectado por un extraño virus) no tardó en adquirir las proporciones de una catástrofe.
Seis meses después, las autoridades aseguran que ya no quedan zombis en Inglaterra y Londres empieza a ser repoblada bajo la atenta supervisión de las FF.AA. de Estados Unidos (¿alguien dijo Bagdad?).
Pero nadie contaba con la astucia del dichoso virus: resulta que ahora no todos los infectados desarrollan de inmediato la enfermedad y hay quienes pueden portarlo en la sangre sin denotar mayores cambios externos. En este caso, la portadora es la esposa de Don (excelente Robert Carlyle), a quien todos creían debidamente 'exterminada' por la caterva de muertos vivientes. Un repulsivo beso de reconciliación (ocurre que Don dejó a su mujer a merced de los zombis rabiosos cuando su escondite fue atacado por ellos apenas se propagó la epidemia) desatará la cadena de contagios letales. Es así como la pesadilla empieza nuevamente. Y con ella la orgía de mutilaciones y vómitos sangrientos, que Fresnadillo lleva a la pantalla con muchísimo nervio. "Exterminio 2" no es para los débiles de corazón (y estómago). Pero los fanáticos del género, lo garantizamos fervorosamente, no saldrán decepcionados.