Por Renato Cisneros
El escudero político es un personaje público cuyo encanto radica en el profesional celo con que resguarda las espaldas de su líder, su maestro y guía, su sensei, su Obi Wan Kenobi partidario. El escudero --cuya cuota de poder es escasa pero se magnifica con el ejercicio de su defensa arrabalera-- es un divulgador de rectificaciones y un 'habitué' de los noticieros, adonde acude presuroso para dejar limpio de dudas y suspicacias el bendito nombre de su jefe máximo.
En la última semana, la amplísima legión de escuderos de que goza la política peruana ha conocido a su más reciente incorporación, su última perla, su nuevo jale: Wilder Ruiz Silva. El parlamentario de Renovación obtuvo esa distinción luego de desmarcarse de la atomizada bancada de Unidad Nacional y --con ruidosos ayes mediáticos de por medio-- proclamar su fidelidad más entrañable a Rafael Rey, su santo patrón.
La actitud de Ruiz gatilla la memoria e invita a recordar a otros nobles discípulos que, como él, desarrollaron una trayectoria política caracterizada por una indesmayable vocación de coraza.
PACHECO Y CHÁVEZ
El primero de esa patrulla de 'piquichones' es --por lejos-- el inolvidable Gustavo Pacheco Villar, ex parlamentario del FIM y entregado protector de su caudillo, el ex ministro de Justicia Fernando Olivera Vega. Cada vez que la popularidad de 'Popy' recaía producto de sus sistemáticos deslices, Pacheco (el 'chauchiller', como acuñara la prensa) emitía churriguerescas declaraciones para blindarlo y arroparlo.
Uno de los rasgos que mejor define al escudero político es que termina siendo arrastrado por la suerte del personaje al que escuda: si desaparece el líder, desaparece él. El caso del binomio Olivera-Pacheco, en ese sentido, es ilustrativo.
También la ceñuda Martha Chávez Cossío, cómo no, militó activamente en las filas de estos defensores. Haciendo gala de su profundo conocimiento del Derecho, la ex congresista de Cambio 90 supo encontrar siempre un argumento que disfrazara de legales algunas de las impunidades más evidentes del prófugo Alberto Fujimori. A veces con inteligencia, pero otras con un disfuerzo y necedad desembozados, Chávez alcanzó la excelencia en el ejercicio diario de interponerse entre las críticas y su ídolo nipón. Más que su correligionaria, era su hincha. Hoy, ya fuera del escenario, Martha le ha extendido el patrimonio de su apostolado al congresista Carlos Raffo, vocinglero mayor de la bancada fujimorista y acomedido publicista del fujimorismo.
ENTRE SOBONES Y ALFILES
El 13 de enero del 2000, el doctor Uriel García Cáceres firmó en "Caretas" un artículo genial titulado "Historia natural del sobón", en el que desarrolla una divertida y científica tipología de los sobones, según el grado y origen de su adulación. De todas las clasificaciones que García propone quisiera recuperar aquí la del "sobón adquirido o fenotípico", porque encuentro que la gran mayoría de escuderos políticos a menudo atraviesa ese singular perfil.
Dice Uriel García: "Los sobones adquiridos o fenotípicos son los más abyectos. Especialmente los de la variante profesional. Estos, como casi todos, comienzan como aficionados, en la más temprana edad, cuando por azares del destino se tropiezan con gente poderosa. Estos aprenden, de manera metódica, a estudiar al personaje objeto de su sobonería. Revisan su árbol genealógico, descubren las virtudes, defectos, fortalezas y debilidades de todos los miembros de la familia. Usan una amplia gama de recursos para llevar a la perfección su trabajo. Organizan archivos en simples libretas de apuntes o en sofisticados sistemas de informática. Pueden, si es necesario, usar el chantaje para llevar adelante sus propósitos y obtener ventajas de todo orden".
Todo escudero, entonces, soba y 'franelea' sin pruritos ni remilgos. Lo sabe bien, por ejemplo, el ex congresista Xavier Barrón, quien cubrió a la deprimida Lourdes Flores con un cálido manto de consuelos luego de la derrota electoral del 2006. Desde que dejó su escaño, el actual cuarto vicepresidente del PPC no ha tenido inconvenientes en convertirse en el dilecto alfil de la lideresa de Unidad Nacional. Donde Lourdes está, ahí, a su derecha, en segundo plano, con esa barbita candado que le quita varios años de encima, está, impertérrito, Xavier Barrón.
LOS APUS DEL 'CHOLO'
Otros que podrían calzar en el identikit del escudero son Juan Sheput, Carlos Ferrero y Guillermo Gonzales Arica, inamovibles agentes VIP del cinturón de seguridad del ex presidente Alejandro Toledo Manrique.
Sheput --con una mezcla de aplomo y obcecación-- justificaba absolutamente cada movimiento, cada frase, cada tic del 'Cholo Sagrado'. Incluso en los más incómodos momentos del toledismo (los casos Zaraí, Lady Bardales, Punta Sal, las firmas falsas, etcétera) Sheput siempre tenía una aclaración que hacer para restituir la imagen vapuleada de su caudillo.
Caso distinto era el de Carlos Ferrero, traductor del régimen y escudo de ocasión, quien actuaba con mucho más tacto y diplomacia que Sheput, pero con el mismo apasionado sesgo.
Entre ambos, alternando con idéntico afán, Guillermo Gonzales Arica también fungió de chaleco antibalas. La mejor muestra del desmesurado afecto que Willy le prodigaba a Toledo fue la frase que inmortalizara el 1 de febrero del 2003, en el local de Perú Posible: "Antes que usted, presidente, solo Dios y el Perú". (¿Y Anel qué? ¿En cuarto puesto?).
NO ME DEFIENDAN, COMPADRES
Es por demás curioso el manejo que le da el actual presidente Alan García al tema de los escuderos. Él --tal vez porque no le gusta nadita la idea de que otra persona saque la cara por él-- evita siempre los intermediarios.
Ante una crisis, García delega funciones específicas en el tridente formado por Jorge del Castillo, Mauricio Mulder y Mercedes Cabanillas. En algunos casos, esas funciones parecen contradictorias (no por las puras, al aprismo se le asocia con la escopeta de dos cañones): el primer ministro es el encargado de calmar las aguas, Mulder de avivarlas, y Cabanillas de impulsar temas parlamentarios que distraigan un poco a los fiscalizadores.
Los escuderos --esos segundones dispuestos a quemarse el pellejo con tal de que su líder no sea alcanzado por el fuego mortal de la censura-- son un clásico de la política peruana. Hace tiempo que no saltaba uno a la palestra. El leal Wilder Ruiz ha confirmado la vigencia de la especie.
LAS FRASES"Antes que a Unidad Nacional, yo les debo lealtad a Renovación y a su líder, Rafael Rey"
(mayo, 2007)
Wilder Ruiz
Congresista de Renovación
"Fujimori no sabía de la corrupción. Él estaba fuera de Lima, arriesgando su vida todos los días
(marzo, 2001)
Martha Chávez
Ex congresista cambio 90
"Lourdes Flores tiene para rato. Es una chiquilla y su retiro de la política es estratégico"
(Enero, 2007)
Xavier Barrón
Ex congresista
EL DATO
Un antecedente
Este cuento no es nuevo. Según la revista "Caretas", uno de los primeros escuderos de la etapa republicana habría sido Pedro José Rada, aplicado defensor del presidente Augusto B. Leguía. En muchas fotos Rada aparece a su lado.