Altavoz

"Mi pecado fue haber trabajado para el SIN de Montesinos"
Andrés Gómez de la Torre
Director de la Escuela de Inteligencia

¿Cómo conoce usted a Vladimiro Montesinos?
No lo conozco. Eso es falso. Yo llegué en 1993. Enseñaba en la Escuela de Inteligencia. Entre 1995 y 1996, durante el conflicto con el Ecuador, los funcionarios del SIN (Servicio de Inteligencia Nacional) me hacen una convocatoria para trabajar elaborando análisis sobre ese país. Me incorporé a la Dirección Ejecutiva del Frente Ecuador. Era analista. Mi jefe era el coronel EP Ángel Ordaya.

Pero su cargo era de confianza.
Yo era un simple analista. Era muy joven. Mi resolución me designaba como director analista, pero mi nivel era de un F-3. Yo no tenía mayor responsabilidad.

Si su cargo no era importante, ni tenía ninguna trascendencia, como usted dice, ¿por qué se necesitó de una resolución suprema secreta para nombrarlo jefe de una dirección ejecutiva?
Desconozco. Probablemente porque esa era la forma como se designaba a todo el personal.

Pero eso solo se hacía con personal de confianza.
Supongo que sí. No recuerdo, probablemente.

¿Puede mostrarme su resolución?
La tengo por allí.

Se dice que antes de ser nombrado oficialmente, el mismo Montesinos le pagaba su sueldo.
Esa es una leyenda negra. No es cierto. Es una campaña sucia que me están haciendo desde hace tiempo.

¿En el 2001 este Diario publicó parte de su relación con Montesinos, usted sostiene que El Comercio formaba parte de esa campaña?
Sí. Era un operativo sicosocial.

Disculpe, pero usted está afirmando que este Diario se prestó para ello
No, no creo que se haya prestado para eso.

No hay ninguna campaña. Estamos partiendo de un hecho concreto: usted trabajó para un organismo tenebroso, oscuro, deleznable, que hacía guerra sucia, y de donde, incluso, salieron directivas para asesinar a muchas personas.
Totalmente de acuerdo. Yo he hecho una autocrítica: El SIN fue una organización corrupta, malévola, no hay duda de que eso no se puede repetir. Mi único pecado fue haber trabajado para el SIN. Fui muy joven y me equivoqué. Yo lo acepto. Soy muy autocrítico, pero no robé ni fui corrupto.

¿Se siente cómodo con el cargo de director de la Escuela de Inteligencia?
Probablemente mi designación en ese cargo puede crear un conflicto de intereses. He trabajado para los congresistas Luis Iberico, Marciano Rengifo y Luis Gonzales Posada, pero nunca nadie dijo nada.

¿Cuántas veces se reunió con Montesinos?
Yo lo he visto tres veces en mi vida. Una vez lo vi caminando en el patio del SIN. La otra fue en 1998 cuando la Comisión de Defensa del Congreso fue al SIN para conocer el tema Ecuador. A mí me convocaron y allí estuvo Montesinos. En esa oportunidad también se discutió el caso del plan 'Emilio', que tenía que ver con una denuncia de chuponeo telefónico hecha por un medio de comunicación. La tercera vez ocurrió cuando un coronel me llamó al despacho de la Alta Dirección de SIN para entregar un documento. Allí lo encontré y lo saludé. Nada más.

¿Cuál fue su papel en el SIN durante la reelección del presidente Alberto Fujimori?
Ninguno. Esa es otra leyenda. Me han dicho que yo he sido titulero de los periódicos chicha. Yo nunca trabajé en la Dirección Nacional de Operaciones Sicológicas (Dinos). No hice inteligencia de nada. Lo que hice en 1999 fue trabajar en un área llamada Derechos Humanos y Pacificación, viendo temas específicos de terrorismo, insurgencia y otros que tenían que ver con todo el proceso de la opinión internacional que había sobre Perú y su política antiterrorista.

Se afirma que usted participaba en reuniones donde se diseñó las campañas de guerra sucia contra los candidatos que compitieron con Fujimori.
No es cierto. El cogollo de la reelección estuvo a cargo de la Dinos, bajo el mando del coronel Camargo. Todo se planeaba en la 'sala gris', como así se conocía ese lugar.

Pero varios testigos aseguran que usted iba a esas reuniones.
No. Nunca he ido a esas reuniones.