RENACER. Tras una vida que se extinguía de aburrimiento en los asilos, un grupo de cuarenta adultos mayores de Inglaterra aceptó la propuesta de lanzarse al estrellato de la música pop. Su primer tema ha entrado al ránking y ha despertado su vitalidad. Todo un ejemplo
Por David Hidalgo Vega
Un grupo de estrellas crepusculares acaba de firmar el testamento a la inmortalidad del rock. El grupo está bastante lejos del mito geriátrico de los Rolling Stones, pero hay quien podría ponerse a comparar líneas de expresión y, entonces, los sobrevivientes de la lengua erótica quedarían mal parados: estos veteranos debutantes tienen la piel más tersa y más simpatía, acaso atribuible a que no están contaminados por tantos tormentos legendarios. Algunos meses atrás, la jubilada inglesa Grace Cook solo lamentaba los estragos de su artritis a los 83 años y el venerable Alf Carretta renegaba de que fueran a cerrar el bingo de su comunidad y otros compañeros suyos pasaban los días encerrados en sus casas, en asilos, lejos del pulso de la calle y cerca del letargo de las siestas. Ahora, envueltos en una fama volátil, son los abuelos más populares de la música, con un apreciable ingreso a los ránkings musicales británicos en el puesto 26.
El detalle que marca el tono ocurrente de esta aventura viene en el nombre: The Zimmers es algo así como "Los Andadores", una referencia al aparato con que varios de ellos deben ayudarse para caminar. Es lo que puede verse en uno de los primeros videos promocionales, que ha causado furor entre los internautas: Entre las imágenes de la grabación en estudio, cuatro de ellos caminan por la misma vía peatonal de Abbey Road donde los Beatles se fotografiaron para la portada de uno de sus álbumes más famosos; tres caminan con bastón y uno más al frente, con paso digno en andador.
EL DESPERTAR
En el mismo video se puede ver carteles con mensajes que bien podrían ser como los lemas fundacionales de las bandas que vienen del destierro: "Me aburro en los asilos" o "No he salido de mi casa en tres años". Es la realidad de muchos, casi todos. Eric Whitty vive en un asilo y no había pisado Londres en su vida. La primera vez fue justamente para la grabación de "My generation", con varios compañeros entre los que debió sentirse como un joven debutante. Whitty, quien adora el karaoke, es un fanático de los Beatles y de Elvis Presley. La visita a los estudios Abbey Road, que incluyó luego el mítico paseo por el crucero peatonal a la manera del grupo de Liverpool, solo pudo dejarle la sonrisa del deseo tardío: sin dientes pero realmente feliz.
La idea del proyecto provino de Tim Samuels, periodista de la BBC, quien quería hacer un reportaje acerca de las condiciones de vida de las personas de la tercera edad en Inglaterra. Su intención era mostrar las condiciones de marginación y olvido en que suele dejarse a padres y abuelos. "Quería hacer algo que tuviera impacto, más allá de filmar a alguien, reforzando su condición de víctima, y luego darme la vuelta", ha escrito Samuels sobre el origen de la aventura.
El problema social que tenía al frente era masivo: medio millón de adultos mayores vive en asilos de su país y otros tres millones y medio pasan sus días en soledad. "Queríamos hacer visible otra vez a la gente mayor y devolverla al corazón de la sociedad. ¿Qué mejor que lanzarlos al estrellato?". Samuels viajó por todo el país buscando a esa gente marginada. Encontró historias conmovedoras: La señora Joan Bennet solo mantenía contacto con el exterior de su casa gracias a la radio; la centenaria Winifred Warburton estaba aburrida de vivir en asilos; el centenario Buster Martin acababa de sufrir un indolente asalto. Al final escogió a cuarenta personas.
Cuando Samuels les propuso la grabación de un tema para llamar la atención del público, muchos se rieron. Algunos ni siquiera habían escuchado el tema de la legendaria banda The Who, pero aceptaron solo para matar el aburrimiento. Siempre bajo el signo de lo imposible que es la profecía del rock, la idea fue rechazada en varias empresas discográficas antes de encontrar un descubridor. Como una compensación al olvido, el grupo ha tenido la suerte que ya quisiera cualquier banda juvenil, para no hablar de millones de grupos emergentes: trabajar con Mike Hedges, productor de U2, The Cure y Dido.
EL ESTRELLATO
La voz cantante pertenece al nonagenario Alf Carretta, cuyo máximo deseo es que dejen en paz el único lugar donde se ha sentido cómodo en muchos años: el bingo de su comunidad. La experiencia lo ha energizado como una racha de buena suerte: "Esto me ha devuelto a la vida. Siento que he resucitado", dice el hombre, quien se ha hecho más famoso porque en un arranque de euforia avienta la batería al estilo del más desatado ídolo roquero.
Como una prueba de que el rock es una fiebre, Grace Cook imita el arranque y ya se la puede ver mientras rompe guitarras sobre el escenario y destroza televisores en los camerinos con tan solo 83 años. "Somos más agresivos que Nirvana y tenemos más estilo que The Who", declara el portal de la banda. De manera que el grupo cumple sobremanera los mayores votos del rock, esos que expresan en un tema entonado por Carretta: "Espero morir antes de envejecer".