A pocos metros de la capilla del cementerio arequipeño de La Apacheta hay una tumba que llama la atención, pues ha sido pintada con los colores patrios. Hasta allí llegaron ayer importantes oficiales de nuestro Ejército, así como un pelotón formado íntegramente por mujeres. Ellos cumplían con una misión encomiable: rendirle homenaje a la mujer que con su amor y ejemplo guió y respaldó a su esposo y a sus hijos cuando estos defendían a la patria.
En su discurso, el general EP Carlos La Rosa Olivares, segundo comandante de la Región Militar del Sur, dijo que en esa ceremonia se quería rendir homenaje a la mujer peruana de ayer y hoy. "Nuestras esposas, nuestras madres, saben que cada vez que salimos a batalla corremos el riesgo de no regresar. Pese a ello nos dan la fortaleza para que cumplamos nuestro deber con la patria", dijo.
María Josefa La Puente de Rivero fue, según el general La Rosa, una mujer de entereza admirable, pues, pese a saber el peligro inminente en que se encontraba su esposo, Francisco Bolognesi, lo alentó a seguir adelante y a cumplir su deber. Es más, agregó, no dudó en alentar a sus hijos para que defendieran la patria en las batallas de San Juan y Miraflores.
El alto jefe militar añadió que así como la señora La Puente de Rivero, hoy miles de peruanas respaldan y animan a sus hijos que forman parte de nuestras Fuerzas Armadas.
María Josefa La Puente de Rivero murió en Tarapacá, pero sus restos fueron llevados a Arequipa el 8 de octubre de 1883. Su tumba estuvo abandonada durante décadas hasta que, en 1988, las autoridades del Colegio Militar Francisco Bolognesi se encargaron de rescatarla del anonimato. Su recuerdo ilumina a nuestras mujeres.