Trabajo del Centro Nacional de Productos Biológicos del INSTITUTO NACIONAL DE SALUD

 

Preparan inmunosuero contra veneno en tabletas para disolver

No necesitará refrigeración y tendrá un tiempo de vida útil de cinco años. El nuevo producto se empezará a distribuir desde inicios del 2008

Por Bruno Ortiz Bisso

Una de las principales causas de muerte debidas a la mordedura de serpientes o de arañas en nuestro país es (por falta de conocimiento o por lejanía geográfica) el poco acceso de la población a los sueros que permiten contrarrestar los efectos del veneno. Por ello el Centro Nacional de Productos Biológicos (CNPB) del Instituto Nacional de Salud (INS) distribuirá desde principios del próximo año una versión liofilizada (deshidratada) de sus sueros. Es decir, ya no estará en estado líquido sino convertido en una tableta que se disolverá en agua destilada cuando se inyecte el suero al paciente.

Las principales ventajas de esta nueva presentación serán su mayor duración y menores cuidados de conservación. En su presentación normal el inmunosuero (proteína que sirve para neutralizar el veneno) puede usarse hasta dos años después de su producción y necesita refrigeración para su conservación, mientras que el inmunosuero liofilizado no necesita mayor cuidado en su almacenamiento y podrá durar hasta cinco años.

"Este producto será muy importante para las personas que viven en localidades muy aisladas del país. Pues, si se considera que se demoraría mucho en llegar hasta un centro de salud, se podría capacitar a gente de la zona para reconstituir el inmunosuero liofilizado y atenuar los efectos del veneno tras la mordedura de una serpiente", destaca la doctora Silvia Pessah, directora del CNPB.

En estos momentos realizan los estudios y las pruebas necesarios para lanzarlo oficialmente.
En el 2003 se registraron 2.200 mordeduras de serpientes.

SERPENTARIO
El CNPB es el único lugar donde se producen los inmunosueros que se usan en el país. Para ello cuentan con un serpentario, en Chorrillos, con especies venenosas y no venenosas.

Entre las no venenosas cuentan con culebras comunes, boas arco iris y una anaconda de nombre Anita. Entre las venenosas están las serpientes bótrox y crótalos. Las primeras, conocidas como jergones, son las que provocan más mordeduras en nuestro país, mientras que las segundas solo se encuentran en la zona selvática de Sandia, en Puno.

En el serpentario trabajan cuatro especialistas, un médico veterinario y tres técnicos en esa especialidad, preparados en el manejo de estos animales.

"Aquí las serpientes deben estar como en un hotel: bien alimentadas, bien cuidadas y sin estrés, porque sino no pueden producir veneno", asegura la doctora Pessah.

TIPOS DE SUERO
El CNPB fabrica cuatro clases de inmunosueros, tres de ellos contra la mordedura de serpientes: el antibotrópico (bótrox), el anticrotálico (crótalos) y el antilachésico (contra la mordedura de la shushupe). El cuarto inmunosuero es el antiloxoscélico, contra la mordedura de la araña casera.

En este último caso, Pessah refirió que hasta junio del 2006 se reportaron 2.261 casos de picadura de este arácnido.

Para desarrollar el suero extraen el veneno de los animales productores y lo inyectan en caballos, que desarrollan los anticuerpos. Luego estos son extraídos y sometidos al trabajo de laboratorio. Finalmente, las dosis de suero ya están listas para su distribución.

"Hacemos el suero según la demanda del Ministerio de Salud. La producción se hace entre dos y tres veces al año, aunque varía según el tipo de suero", explica Pessah. Agrega que nunca producen con exactitud y que siempre cuentan con reservas.

Ellos venden su producción de inmunosueros al Ministerio de Salud, que se encarga de distribuirlos en el país.

"Es muy importante que sepa que en todo centro de salud hay, con seguridad, uno de estos inmunosueros. Las muertes y los daños se producen porque la gente no sabe a dónde ir. Lo importante es recibir el suero lo más pronto posible, aunque debemos reconocer que en nuestro país es un poco complicado", afirma la doctora Pessah.

Una nueva casa para Anita, la anaconda
A diferencia de la mala fama que la ficción y en especial el cine se han encargado de darle, Anita, la anaconda que vive en el serpentario de Chorrillos, es muy dócil y hasta tímida.

Por ello, el Centro Nacional de Productos Biológicos busca un lugar exclusivo para que ella y sus otras amigas, las serpientes no venenosas u ornamentales, puedan recibir la visita de escolares o de otras personas que quieran conocer más de ellas.

"Queremos contar con el apoyo de la empresa privada para conseguir el financiamiento y construir un espacio particular para así recibir la visita de niños sin la necesidad de tenerlos cerca del ambiente de las serpientes venenosas", indica la doctora Pessah.

Aquellas personas o empresas interesadas en participar en este proyecto pueden visitar la página web del Instituto Nacional de Salud ( www.ins.gob.pe ), escribir un correo a comunicaciones@ins.gob.pe o llamar a los teléfonos 471-9920 467-4499 .

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