Por Natalia Vera Ramírez
Originaria del Perú, la alpaca parece haber perdido el rumbo. Con una población actual de cinco millones, estos camélidos han migrado a lejanos países como Australia y Nueva Zelanda, que han desarrollado políticas para el mejoramiento de la fibra y han obtenido una calidad superior a la peruana, que ha perdido tanto terreno que solo el 8% de la fibra producida en el país se exporta.
Ante esta situación, el Instituto Nacional de la Alpaca y Camélidos (IPAC) lanzó la primera revista especializada en inglés y español, llamada "Alpaca del Perú", para dar a conocer el nombre de nuestro país como primer productor mundial de fibra de alpaca. Eliseo de los Ríos, director de la publicación y gerente general del IPAC, nos da un panorama de este sector.
¿Cuál es la situación actual del sector alpaquero?
En este momento el sector afronta varios problemas que datan del primer gobierno de Alan García, cuando se eliminaron las cooperativas y los alpaqueros empezaron a criar cada uno por su lado, lo que originó un caos al cruzar las alpacas sin cuidado y degeneró la fibra.
¿Qué medidas se ha tomado para revertir esta situación?
En abril del 2002 se creó el IPAC y se preparó el proyecto para hacer el primer censo de alpacas en el país, el cual se presentó al Ministerio de Agricultura. Pero no fue hasta el 2006 que el ministerio suscribió un convenio de cooperación con el IPAC para lograr el financiamiento y ejecución del censo. Esto se firmó con el último ministro del gobierno de Alejandro Toledo, Manuel Manrique, y sigue vigente.
Pero no se ha ejecutado...
No. El convenio establece la formación de una comisión encargada de hacer las gestiones correspondientes para el censo. Se aprobó una partida de US$2.500, pero el proyecto cuesta US$30.000, pues se trata de un censo completo y de carácter nacional. Sin embargo, cuando asumió este gobierno se dejó todo en borrón y cuenta nueva. Por otro lado, habíamos trabajado con el Conacs (Consejo Nacional de Camélidos Sudamericanos) varios proyectos. Uno de ellos era la elaboración de la estrategia nacional de los camélidos domésticos, el cual fue presentado en el 2005.
¿En qué consiste?
Es un plan a mediano plazo que permite tener un conjunto de ejes temáticos que a la vez sirva de guía para el Estado y el sector privado. Uno de los grandes problemas que ha tenido el sector alpaquero es que todo el mundo ha querido hacer cualquier cosa. A los criadores los tenían como una especie de laboratorios de ensayo donde hacían muchas cosas incoherentes. No ha existido una correspondencia entre el esfuerzo, en términos de inversión económica y de trabajo, y el pago que se hace por la fibra de alpaca, esto es el cuello de botella. Además, la comercialización es sumamente caótica.
¿En qué sentido?
Los precios no corresponden a la calidad de la fibra. En el 2004, el IPAC presentó ante el Indecopi una propuesta para sacar las normas técnicas de la fibra de alpaca y estas fueron aprobadas. Allí se establece pagar un precio por diferentes categorías y calidades en los centros de acopio, lo cual permitiría que en el mediano plazo se acomode el mercado y la venta sea mucho más ventajosa para el que quiera invertir.
¿Cómo es esta clasificación? ¿Eso significa que ahora sí es rentable la crianza de alpacas?
Existen cuatro categorías según la finura de la fibra: por la extra fina se paga S/.15 la libra, por la fina S/.12, por la semifina S/.9 y por la gruesa S/.6. Esto contrasta con el precio único que existía antes, denominado precio al barrer, que era de solo S/.4,50 la libra. Con el nuevo esquema tuvimos una experiencia en abril del 2003 en Juliaca. Allí ensayamos con diez centros de acopio y establecimos las categorías y precios en función de la calidad de la fibra. Los criadores presentaron su fibra, capacitamos al personal para que pudiera calificarla y, posteriormente, en acto público se procedió al remate de estos lotes.
No obstante, existen otras fibras finas que son fuertes rivales de la alpaca peruana.
Dentro de la ganadería de pelo fino, que es como se le conoce a este segmento, tenemos también la cachemira, fibra obtenida de una especie de cabra en Mongolia, y la fibra de angora en Sudáfrica, las cuales le quitan terreno a la alpaca. Mientras que en otros países desarrollan políticas a favor de la ganadería de pelo fino o de fibras nobles, en el Perú desaparecemos Conacs, que es el organismo que debería promover esto. ¡Estamos yendo contra el tren! Otra vez vamos a pasar por lo mismo que en el primer gobierno de Alan García, cuando desaparecieron las cooperativas, lo que ha conducido a que ahora la mayoría de criadores tenga una economía de subsistencia.
¿Cuánta ventaja han sacado los otros países que también crían alpacas?
La alpaca nació con la cultura andina. Los australianos las crían desde hace diez años y ya tienen alpacas más finas que las nuestras. ¿Por qué? Porque se han llevado las alpacas finas; aquí no hay una política clara y se las han llevado de contrabando a Chile, que se ha convertido en el primer exportador de alpacas sin tenerlas. ¿De dónde tenían alpacas finas? De contrabando, pues las alpacas no tienen DNI; cruzan la frontera y ya son chilenas, y lo mismo pasa con Bolivia.
¿Cuánto pagan en el exterior por estas alpacas?
Acá a un criador se le paga entre US$500 y US$1.500 por una alpaca muy fina, pero ese mismo ejemplar es vendido en Australia a un promedio de US$15.000. ¡Y eso es lo más barato!, por lo que resulta un gran negocio para los contrabandistas chilenos. Nosotros no nos oponemos a que estos animales sean comercializados, siempre y cuando no sean reproductores sino crías. Se debe dejar en el país a aquellas que les sirvan a los criadores para hacer caja y poder invertir. No solamente se vive de la fibra, también se puede vender las crías. Si los australianos o ingleses quieren comprar, lo pueden hacer, pero que vengan acá, que paguen los US$15.000, pero que no se las lleven de contrabando.
Poco a poco el Perú ha ido perdiendo su imagen como productor original de este animal.
Así es. Se ha encontrado momias de alpacas, no tejidos, en Moquegua, con una calidad extraordinaria. Tenían en promedio, en todo el cuerpo, una fibra tan fina, similar a la de la cachemira, que está entre 16 y 17 micrones (unidad utilizada para medir la finura de una fibra). Las alpacas momificadas tienen entre 17 y 18 micrones. En este momento un kilo de fibra de cachemira cuesta entre US$80 y US$90, mientras que de 'baby' alpaca, de 22 micrones, está en US$20. ¿Ves la diferencia? Esto es por la finura; los micrones determinan el precio. La cachemira tiene un solo color, mientras que la alpaca tiene hasta 14, desde el blanco hasta el negro. Esta política de no querer ver las cosas técnicamente, sino emocional y políticamente al liquidar organismos que son eminentemente técnicos, tiene consecuencias graves. El Conacs era un organismo técnico que ha sido eliminado apelando a la austeridad, pero yo diría que es un falso ahorro. En Australia, la fibra de 'baby' alpaca tiene 21 micrones y en el Perú 22,5, y esto es el resultado de la inversión de estos países.
Ustedes sugieren el mejoramiento genético. ¿Cuán viable es esta alternativa?
Se está coordinando con el Instituto Peruano de Energía Atómica para elaborar el genoma de la alpaca y su perfil genético. A partir de ahí se daría un mejoramiento de la fibra, pero con tecnología moderna, como el trasplante de embriones, pero eso sí, ¡con mejor información! No se trata solo de la parte física externa, sino que hay que ver qué lleva en sus genes. Eso ya se trabaja en otros países. En Australia, por ejemplo, ya tienen mejores animales que nosotros, pues tienen dinero y tecnología. Pero nosotros, en lugar de tener un Estado promotor, tenemos uno ahorrador que limita los recursos.
La Ficha
Estudios: Administrador de empresas y sociólogo.
Edad: 59 años.
Situación familiar: Casado.
Experiencia: Además de ser gerente general del IPAC y director de la revista "Alpaca del Perú", De los Ríos también es consultor de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo en el tema de camélidos.