FILOSEMAS

Todas las sangres

Por Francisco Miró Quesada Cantuarias, Filósofo

En una excelente edición de El Dominical de El Comercio, del domingo 27 de mayo, para celebrar los cien años del nacimiento de José María Arguedas, se ofrece al lector, en sus veinte páginas, una visión completa de la obra y personalidad del escritor, una de las máximas expresiones de la literatura nacional. La información es tan completa que hasta se presentan los aspectos más interesantes de su vida sentimental. Aunque se opuso fieramente a la explotación del indio, al desprecio que los costeños y algunos blanquiñosos de la sierra sentían por él, siempre fue bondadoso y justo.

Tuve la suerte de ser íntimo amigo de Arguedas y, gracias a esta intimidad, me contó cómo fueron sus primeras impresiones cuando vino a Lima para estudiar etnología en la Universidad de San Marcos. Era muy tímido y estaba convencido de que solo encontraría desprecio entre sus condiscípulos. Pero, con asombro, se vio recibido con afectuosa generosidad por dos jóvenes, pero ya reconocidos, profesores sanmarquinos: Carlos Cueto y Luis Felipe Alarco. Algunos años después, en una reunión a la que me había invitado Luis Felipe Alarco en la que estaban Carlos Cueto y José María Arguedas, nos presentaron.

José María fue muy prolijo como autor de cuentos, algunos largos, casi novelas. Por falta de espacio solo menciono los que, según mi criterio, son los mejores: "Yawar fiesta", "La agonía de Rasu-Ñiti", "La muerte de los Arango". No fue tan productivo escribiendo novelas, pero estas son, sin duda, superiores a sus cuentos, menos, tal vez, "El zorro de arriba y el zorro de abajo". Aunque tiene partes impresionantes, como un todo, es una obra de decadencia. Es que José María era maníaco depresivo y su última novela fue escrita cuando estaba entrando en depresión. En cambio, las otras fueron creadas cuando estaba en estado de exaltación. La condición de maníaco depresivo no es rara en los genios, y Arguedas era un genio, cuyas depresiones lo llevaron, la primera vez, a un intento de suicidio, y la segunda, al suicidio.

Aunque "Los ríos profundos" es la novela más seleccionada por la crítica, la novela que escojo, sin vacilar, como la mejor es "Todas las sangres". El drama consiste en el enfrentamiento de dos hermanos, don Fermín y don Bruno, que, como era usual en aquellos tiempos, eran dos grandes gamonales. Para el primero, los indios eran incapaces, flojos, mentirosos y traidores. Para el segundo eran lo contrario. don Bruno, cristiano auténtico, los considera como personas y los trata con consideración. Poco a poco va mejorando su condición y les va entregando tierras.

Personaje central del drama, es Rendón Wilka, gran líder de los indios de la región. Rápidamente comienza a organizarlos para que se rebelen contra los gamonales. Pero don Fermín llama al prefecto para que envíe a la policía. Wilka es tomado preso y fusilado. Pero antes de que disparen, pronuncia una arenga formidable en la que anuncia, visionariamente, la liberación final del indio.

Arguedas, además de escritor, era etnólogo y, gracias a sus prolijas investigaciones, salvó del olvido una serie de cuentos maravillosos de la región de Lucanamarca, como "Ararankaimanta", "Majta peludo" y otros más.

Nuestra deuda con José María Arguedas es eterna, pues logró rescatar creaciones literarias quechuas que no deben morir y que, además, están escritas en nuestra incomparable lengua vernacular. En toda su obra, Arguedas revela una capacidad genial de escritor y una bondad sin límites.