Crítica de música: Otros jóvenes que triunfan

Por José Quezada Macchiavello

Después del memorable concierto de Juan Diego Flórez, es oportuno comentar el brillo en sus presentaciones de algunos jóvenes talentos que he podido apreciar en las últimas semanas. Jóvenes que confieren una dosis de aliento en nuestro poco grato panorama musical, en el cual poco o nada se vislumbra que vaya a ocurrir como aliento del Estado, por ejemplo, a la cultura, como manifestación de una política cultural, que al parecer aún no existe.

Empiezo por tres pianistas: Patricia Costa Ramírez Gastón que está próxima a salir a realizar estudios de perfeccionamiento en Alemania. Ya en otras oportunidades hemos constatado el gran talento que posee, su seria actitud y estoy seguro por ello de que alcanzará sus metas. Definitivamente el reto de estudiar fuera, de enfrentarse sola a retos de diversa índole, gracias a su inteligencia le conferirán una mayor madurez. Los estudios que ha hecho con Helge Antoni garantizan en gran medida que tendrá éxito.

Alumno también de Antoni es José Manuel García Bendezú, que apenas frisa los 18 años. Casi un autodidacta ofreció un recital de gran exigencia y puso de manifiesto que tiene todo para ser un gran concertista de piano. Posee un talento impresionante. Me atrevo a vaticinar que si sigue por una buena senda, podría llegar a donde se proponga.

Otro pianista joven aún es Enrique Bernardo, poseedor de una fina musicalidad y con una solvente formación musical obtenida en el Perú y en Estados Unidos. Tengo la impresión de que viendo además su trayectoria y su actividad actual, que no obstante que toca con solvencia, podríamos estar frente a un futuro buen director. En un recital compartido con su hermano Javier Ernesto, tenor, Enrique reveló además sus buenas calidades de acompañante. Javier Ernesto, por su parte, puso de manifiesto que es un tenor con cultura, y aunque aún tiene bastante que hacer en el plano técnico, su lograda versión del ciclo "Dichterliebe" de Schumann señala un promisorio futuro.

Finalmente el concierto de "Tres tenores peruanos", con la Orquesta Sinfónica Nacional, producido por "Romanza": Andrés Veramendi, José Marino y José Sacín. De los tres, Marino es el mejor situado en términos técnicos. Posee una buena calidad vocal y es bastante correcto como intérprete. Veramendi que es ya bastante conocido del público, está mejorando bastante, pero tiene aún que controlar su voz y trabajar la dinámica de lo que canta. Sacín, por su parte, tiene un estupendo material de tenor lírico grande, pero su técnica aún es un poco insegura. A los tres les falta aún mucho trecho, pero ostensiblemente tienen pista. Merece la pena mencionar el trabajo del todavía joven director Espartaco Lavalle Terry que acompañó frente a la OSN a los tenores. Buena técnica, seguro y con una géstica moderada

Volviendo a mi escepticismo inicial, insisto en que seguimos siendo productores de talentos que exportamos, pero que poco o nada pueden hacer dentro del país. Porque es el país quien poco hace por ellos, con muy escasas oportunidades para actuar y crecer. Volver se convierte en algo cada vez más difícil y heroico, hasta que finalmente se ven obligados a emigrar definitivamente e inclusive a nacionalizarse, como recientemente ha ocurrido con Juan Diego Flórez. Espero que eso de "otro peruano que triunfa en el exterior", no signifique simplemente "otro peruano que se va".