Entrevista4PIERO DE BENEDICTIS
Siempre que se aproxima el Día del Padre, su voz suena en la mayoría de las radios interpretando "mi viejo". Pero el músico ítalo-argentino es mucho más que una canción memorable . Tras 12 años de ausencia, se presentará en Lima
Por Enrique Planas
Si en Navidad escuchamos villancicos, para la celebración del Día del Padre resulta infaltable escuchar "Mi viejo", uno de los temas que más ha calado en el alma latinoamericana desde que Piero DeBenedictis la compusiera en 1969. De tanto repetirla, el público menos memorioso lo ha encasillado como un conmovedor baladista. Sin embargo, muchos otros lo recuerdan como un ícono de la juventud contestataria en los años 70, cuando el cantautor ítalo-argentino compuso verdaderos himnos de masas, como "Para el pueblo lo que es del pueblo" o "Que se vayan ellos".
La llamada telefónica lo encuentra en su casa de San Telmo, el bohemio y añejo barrio de Buenos Aires. No le gusta que lo traten de usted, y cuando le preguntamos si le molesta verse etiquetado como "el cantante de Mi viejo", sorprende su sinceridad: "Y bueno, ¡hay que sufrir con eso!", responde. "Es un poco culpa mía. He tenido mucha intermitencia, un poco por el exilio y luego por mi autoexilio. Al no haber continuidad, las cosas se desconectan y se enfrían. Tanto que han pasado doce años sin ir a Lima. ¡Una barbaridad! A mí me gustaría hacer conciertos donde la entrada cueste 1 o 2 dólares, pero eso no lo hemos podido armar en Lima. Y eso me duele", lamenta.
Cuentas que el primero al que le hiciste oír "Mi viejo" fue a tu padre. ¿Cómo fue esa experiencia?
Con José Tcherkaski compuse esa canción no para nuestros padres, sino al padre institución, el prototipo, aquella suma de Tarzán, Gardel y todos los superhéroes juntos, que es como lo vemos cuando somos chiquitos. Mi viejo no tenía ni 50 años, pero igual me moría de ganas de cantársela. Me fui a casa, no le dije nada, no lo previne, descolgué el teléfono para que no nos interrumpiera nadie. Y se la mandé así nomás. Cuando levanté la mirada del papel donde tenía escrita la canción, después de cantar dos estrofas, lo veo llorando. Nunca lo había visto llorar. Y eso me embargó. Empezamos a llorar los dos, no podía seguir cantando, tenía un nudo en la garganta. Terminé como pude y esperé que dijera algo. Hubo dos minutos de silencio, lo que parecía una eternidad. Hasta que él se incorpora, me mira fijo y me dice: "Ma quién camina lento... La puta que te parió!".
¿Para componer una canción tan conmovedora no utilizaste recuerdos reales de tu padre?
No se trataba de decir "papito lindo, te quiero mucho". Se trataba de mirar la otra parte. El padre es una imagen fortísima y la madre se lleva siempre toda la atención. Ese era el desafío: cantarle a todo lo que representa y a la decadencia que a todos nos va a pasar. La canción salió de golpe: sincera, natural, nos tomó cinco minutos.
Fiorella, tu última hija, tiene ya tres años. ¿La paternidad te ha rejuvenecido?
Creo que sí. Giuliano tiene 5 y Ámbar, mi nieta, tiene 4. Es todo un desafío. Para acompañarlos debes tener el motor y el chasis lo mejor posible, pues te dan una carga impresionante. Es muy fuerte y hermoso lo que me está pasando. Yo ya había cerrado el boliche. A mi primer hijo, que tiene ahora 32 años, lo dejé de 11 meses, pues me tuve que ir al exilio. Me salvé, pero perdí verlo crecer en esa edad, la más fantástica que hay. Ahora estoy gozando eso por partida triple.
En junio del 76 tu hermana fue la que te avisó de que la policía de la dictadura te buscaba. Fue entonces cuando huiste al campo. Ese escape marcó tu vida...
En el 73 murió un hijo mío a los 40 días de nacido, de muerte blanca. Al rato, murió Perón. Y me dieron unas enormes ganas de ir al campo como una necesidad. Quería borrarme, dejarlo todo. Como un vaso de agua turbia, que si lo dejas quieto se decanta y aclara. Eso era lo que buscaba. En el exilio en España, durante dos años, estuve absolutamente solo. Al tercero, me mandaron a mi hijo, que ya tenía tres años, y estuve con él. En ese tiempo no tenía necesidades, obligaciones, horarios, radio, televisión, teléfono, agua corriente o luz. Mi único contacto con el exterior eran las cartas. Vivía con velas, pilas, y con el agua de un manantial que tenía a menos de 80 metros de casa. En lugar de ponerme a llorar por lo duro del exilio, yo vivía del campo. Fue algo muy enriquecedor. Piensa que si me fui cantando "Para el pueblo lo que es del pueblo", regresé con "Manso y tranquilo" y "Soy pan, soy paz, soy más". En los conciertos, la gente pedía temas de protesta, y yo decía que protestar ya no tenía gracia, que la propuesta era más difícil que la protesta. Antes la protesta era tabú, pero para entonces, ya conseguida la democracia, se había roto el miedo. Lo más difícil es proponer, volver a creer.
Tú abandonaste el seminario a los 18 años. Imagino que en ese retiro en el campo te sentías emulando a San Francisco de Asís...
San Francisco era para mí lo que para mi hijo Giuliano es el Hombre Araña! Era el símbolo de lo que se tiene que hacer.
En 1981, con tu disco "Calor humano", cambiaste la música de protesta por la "propuesta". Pero buena parte de tu público se disgustó. Fue famosa una silbatina contra ti en un concierto al lado de Silvio Rodríguez, cuando modificaste la letra de "Para el pueblo lo que es del pueblo"...
Lo que pasa es que yo soy un provocador de nacimiento. Esta vida es demasiado mediocre y la gracia es que yo te pueda mover a vos. Si yo te canto una cosa bonita, que te guste, donde todo está bien, pasará sin dejarte nada. La cosa es provocarme y provocarte. Recuerdo que me senté con Silvio para repartirnos las estrofas de la canción y cuando él leyó el cambio dijo: "Esta no la canto". La estrofa decía: olvidemos la venganza/ recordemos qué pasó/ si hay justicia que ajusticien/ con una constitución. 'Yo veo un militar muerto y lo mato de nuevo' dijo él. Cuando cantamos juntos y yo canté esa estrofa, el público, que era muy de izquierda radical, empezó a silbar, cosa que yo me lo esperaba. Les dije: "Bueno, si están de acuerdo con la venganza, allá ustedes. Con el tiempo se darán cuenta de que quien es vengativo es un retrógrado". Es la pelea que yo tuve siempre con la gente más cerrada. ¿Sabés qué pasa? Mis contemporáneos no tenían la cabeza abierta como sí sus hijos.
Cuando termina una dictadura, resultan comprensibles las voces que claman por venganza...
Por supuesto, pero de qué me sirve que yo te cante "Para el pueblo lo que es del pueblo" en ese momento? Solo para provocar a los policías, putear, hacer lío y hacer que griten un conocido estribillo de la época: Paredón, paredón, a todos los milicos que vendieron la Nación. Y yo les decía "Basta de paredones, con esa política vamos a terminar todos muertos".
En el 2001, editaste "Canciones blindadas", incluso el CD venía con una revista en que explicabas el problema de la deuda externa. ¿No fue ese disco una vuelta por los campos de la canción de protesta?
Yo soy un artista de la propuesta a morir. No reniego de lo anterior, podemos cantar los temas viejos, pero se protesta de otra manera. Es otra actitud para decir lo mismo. Era la época del llamado "blindaje", una forma de encerrar la deuda externa que se vendía como la solución para el país. Veías que era mentira, pero había una propaganda terrorífica con Domingo Cavallo, el ministro de Economía, a la cabeza. No terminamos de grabar el disco y ya el blindaje había fracasado. El disco reunía canciones viejas, no tan viejas, y nuevas. Y todas parecían actuales.
"Canciones blindadas" lo llevaste de gira por casi toda Latinoamérica, menos en Argentina. ¿Por qué?
Desde el 87 no estoy tocando en Argentina. Me fui para Latinoamérica porque mi casa era como la puerta de un ministerio. No podía ni entrar ni salir porque me agarraban 10 personas en la puerta haciendo pedidos. Entonces con nuestra fundación hacíamos guarderías y escuelas. No invertíamos el dinero de compañías privadas. Era plata mía, producida por los conciertos. Así hicimos como 10 guarderías. Era sofocante y doloroso no poder atender a todos los que pedían. Empezamos a hacer ruido por Latinoamérica y lo que pasaba acá se fue calmando. Y luego me gustó la calma, el estar frío en casa y salir fuera del país a tocar. Hace unos días estuvimos en Guayaquil tocando y era una fiesta. Estaba cantando las canciones viejas y le digo al público: "Levanten la mano los que vivían en esa época". Y levantaron solo el 3% de los presentes. En mis conciertos hay gente grande, pero también muchos jóvenes. Y eso es muy gratificante.
Leí que barajabas la posibilidad de nacionalizarte ecuatoriano...
Ecuador es un país que quiero mucho. Ya me dieron también la nacionalidad colombiana. Me la ofreció Gaviria y me la terminó entregando Samper. Ahora me la ofreció Evo Morales en Bolivia y Ortega en Nicaragua... Tengo todas esas nacionalidades pendientes..
Lo curioso es que no tienes la nacionalidad argentina...
Como yo digo: nací en Italia, me malcrié en Argentina y me nacionalicé en Colombia. Ahora tendré que ir agregando nacionalidades. Ojalá sea una cascada porque la camiseta mía es la de Latinoamérica.
Aunque sé que también tienes pegada la camiseta del Banfield.
Ah, esa la tengo bien puesta (ríe).
¿Qué caracteriza al hincha del club?
¡El aguante! (Ríe). Nunca salimos campeones, pero siempre estamos molestando. Yo tenía tres años cuando llegamos de Italia y vivíamos a tres calles del estadio. Ser de River o de Boca siempre me pareció como el gordo que juega porque es el dueño de la pelota. Ganan más porque tienen más plata y punto. Lo que vale en un club es el sacrificio, el barrio, ver a los socios romperse el alma para pintar las paredes del estadio. Eso es lo que da el arraigo y el amor especial.
Difícil la relación que tienes con Argentina. En el 2004, debiste afrontar un juicio oral por una presunta defraudación al Estado...
No hay juicio oral todavía, está por verse si se hace. Lo que hubo fue una denuncia y una provocación. Estuve un año y medio de subsecretario de Cultura de la provincia de Buenos Aires, cuando Duhalde era alcalde. Y esas cosas algunos no la perdonan. Un programa periodístico tergiversó la información, inventaron denuncias, sacaron frases de contexto y buscaron con eso conseguir tres puntos de ráting. Luego el programa cerró y no hubo ningún rebote de su denuncia. Yo hice una conferencia de prensa para hacer mi descargo. Eso se ha ordenado con el tiempo.
DISCOGRAFÍA
"Mi viejo" [1969]
"Pedro Nadie" [1970]
"Coplas de mi país" [1972]
"Para el pueblo lo que es del pueblo" [1973]
"Sinfonía inconclusa en el mar" [1973]
"Folclore a mi manera" [1974]
"Y mi gente dónde va" [1973]
"Calor humano" [1981]
"Canto de la ternura" [1982]
"Un hombre común [1983]
"Qué generosa sos mi tierra" [1984]
"El regalao" [1985]
"Las galaxias nos miran" [1986]
"Gaviota" [1986]
"Un cachuso rantifuso" ópera para niños) [1986]
"20 años" [1987]
"A pesar de los pesares" [1989]
"Te quiero contar" [1993]
"Indra Devi y Piero" [1993]
"30 años de canciones blindadas" [2001]
EL CONCIERTO
Lugar: C.C. María Angola, Av. Schell 337, Miraflores.
Día y hora: Sábado 16 de junio, 9:00 p.m.