A 25 años de su muerte
El esencial realizador alemán falleció a los 37 años, Dirigió más de 40 largometrajes, además de obras de teatro y series de TV
BERLÍN [DPA]. Fue una vida de cine, como en éxtasis, que terminó tras tan solo 37 años. Pero Rainer Werner Fassbinder, alabado como 'niño prodigio' o criticado como 'enfant terrible', sigue sin descansar en paz.
Puntualmente para el 25 aniversario de su muerte, que se cumple hoy, estalló una acalorada discusión familiar sobre cómo administrar el legado de quien, no solo en opinión de la Premio Nobel de Literatura austríaca Elfriede Jelinek, es uno de los cineastas más significativos e influyentes de la historia alemana de posguerra.
Con el lema "¿A quién pertenece Fassbinder?", ex compañeros de ruta en torno a Ingrid Caven y la Fassbinder Foundation con Juliane Lorenz a la cabeza, se enfrentan con tanta intensidad en público que parece que están rodando una nueva película de Fassbinder sobre amor no correspondido, odio y codicia.
Algo así como una continuación de su película para televisión "Ich will doch nur, dass ihr mich liebt" ("Solo quiero que me quieran") de 1976.
El director generaba auténticas relaciones de dependencia, en las que la profesión y la vida privada eran difíciles de separar, según recuerdan sus amigos.
"Estaba acostumbrado a someter fácilmente a todos y reaccionaba con agresión y ataques de ira imprevisibles", recuerda Kurt Raab en el libro "Die Sehnsucht des Rainer Werner Fassbinder", publicado en 1982 y escrito junto con Karsten Peters.
El libro habla, por ejemplo, de aquella época en la que el director homosexual desarrolló más que solo interés profesional por el actor Günther Kaufmann, fue percibido por todo el equipo. El terror psicológico formaba parte de su forma de relacionarse con los demás. Pero cuando Fassbinder jugaba con su equipo y perdía, podía ponerse furioso como un niño.
Fassbinder era un genio artístico y un ser desesperado en lo personal. "Lo maravilloso era que con su miedo infundía valor en los demás", dijo su compañero Hark Bohm en una ocasión.
Tras una 'vida maratónica', con más de 40 largometrajes de ficción en solo 13 años, con grandes producciones, como "Berlin Alexanderplatz", ahora restaurada, más guiones, series de televisión ("Acht Stunden sin kein Tag") y obras de teatro ("Der Müll, die Stadt und der Tod"), murió hace 25 años, el 10 de junio de 1982, a los 37 años.
"Hacer muchas películas para que mi vida se convierta en una película" era uno de los lemas del director, nacido en Bad Wörishofen, que en solo pocos años trabajando sin parar pasó a la historia del cine y, como Caven destaca en su aniversario 25, se convirtió quizá en el director alemán más importante de todos los tiempos.