Informe. SIN PAZ EN MEDIO ORIENTE

Los seis días que cambiaron el mundo hace cuarenta años

El 5 de junio de 1967 Israel lanzó una guerra relámpago en la que sorprendió al poderoso ejército egipcio. También atacó Siria y Jordania, lo que determinó el rumbo del conflicto

Por Carlos Novoa Shuña 

La vida no fue la misma para los israelíes aquel 10 de junio de 1967. La Guerra de los Seis Días llegaba a su fin y en el horizonte asomaba un futuro brillante para el joven Estado Hebreo. No solo aplastaron a un ejército árabe formado por Egipto, Jordania y Siria, sino que aumentaron considerablemente sus territorios.

Los palestinos, a su vez, se quedaron sin nada. Sin territorio, sin protección, sin derechos.

Cuarenta años después, el recuerdo de la Guerra de los Seis Días es una introspección para los israelíes que se preguntan por qué no se ha logrado la paz y, por el contrario, la lucha contra la ocupación de los territorios palestinos se ha convertido en la razón de ser de los fundamentalistas islámicos que atacan a los israelíes.

RECUERDOS DEL FRENTE
Al amanecer del 5 de junio de 1967 Israel sorprendió al mundo con una serie de ataques contra las bases aéreas egipcias con la finalidad de atrapar a los aviones en tierra de regreso de su ronda de rutina.

Los informes detallados obtenidos por la inteligencia israelí, revelaban el nombre y el cargo de todos los pilotos egipcios que se encontraban de servicio.

Ese 5 de junio fue un día trágico para los árabes. Solo esa mañana Egipto perdió 286 de sus 420 aviones de combate, fueron destruidas 13 estratégicas bases aéreas y 23 estaciones de radar. Israel solo perdió 19 de sus 250 aviones de combate.

Esa acción estratégica fue clave para que los israelíes sacaran ventaja en los combates aéreos durante toda la guerra.

Minutos después de que los egipcios se quedaran prácticamente sin fuerza aérea, las fuerzas terrestres de Israel, divididas en tres grupos al mando de Ariel Sharon, Abraham Yoffe e Israel Tal, invadieron la península del Sinaí. El jefe máximo de las fuerzas armadas israelíes era Moshé Dayan, entonces ministro de Defensa.

El comandante Tal no encontró resistencia y ocupó la franja de Gaza. Sharon y Yoffe si hallaron una fuerte resistencia que doblegaron con esfuerzo. Las fuerzas aéreas jordanas entraron en acción a las 11:15 de la mañana del 5 de junio con un ataque sobre la parte israelí de Jerusalén.

En el norte, Siria bombardeó desde los Altos del Golán los asentamientos israelíes en la zona de Galilea. Los israelíes destruyeron el 60% de la fuerza aérea siria.

El 7 de junio se produjo uno de los hechos más significativos de la guerra: La brigada de paracaidistas del general Mordejai Gur ocupó la vieja ciudad de Jerusalén --hasta ese momento controlada por Jordania-- incluyendo el Monte del Templo, conocido también como la Explanada de las Mezquitas, el lugar desde donde Mahoma ascendió al cielo y, por lo tanto, tercer lugar más sagrado para los musulmanes, después de La Meca y Medina.

Las secuelas del conflicto tuvieron connotaciones religiosas pues gracias a la victoria militar, los israelíes accedieron a lugares bíblicos como la vieja ciudad de Jerusalén, la tumba de los patriarcas en Hebrón o la tumba de Raquel en Belén.

Miles de israelíes aprovecharon la naciente coyuntura para llegar a Jerusalén y ver y tocar el Muro de los Lamentos, el lugar más sagrado del judaísmo que hasta ese momento estaba prohibido para ellos debido a que estaba bajo control jordano desde 1949.

LAS CONSECUENCIAS
Para los judíos significó el fin de sus miedos, pues vivían en un joven estado --creado en 1948-- y se sentían vulnerables con el temor de que se desatase un nuevo holocausto debido al poder militar y presión de los árabes.

"Esta guerra cambió todo en el Medio Oriente. El territorio de Israel se amplió en cuatro veces y, además, Israel pasó a controlar la vida de los palestinos", dice Mordejai Kedar, profesor de la Universidad de Ber Ilan.

Aunque la guerra duró solo seis días, el verdadero significado se conoció después. Envenenó más el conflicto árabe-israelí debido a que los palestinos sufrieron la ocupación de sus territorios. Israel pasó a convertirse en una potencia ocupante de una población árabe tremendamente hostil, lo que llevó a atizar el fuego de conflicto y abrir más las heridas.

Lo que al principio fue un éxito para los israelíes --léase expansión territorial-- se volvió un búmeran contra las aspiraciones de un Estado Hebreo soberano y seguro.

En el libro "Israel, entre la guerra y la paz", Shlomo Ben Ami, ex canciller israelí, hace una interpretación: "La Guerra de los Seis Días es, sin duda, el acontecimiento clave para explicar la crisis de mentalidad israelí tal como la percibimos hoy. En esta crisis se crean unos mitos y se destruyen otros. La guerra expone las heridas y las fisuras de una sociedad polarizada entre judíos y árabes".

LA TRAGEDIA PALESTINA
Walid Abdel-Rahim, embajador de la Misión Especial de Palestina en el Perú, sostiene: "Los palestinos siempre hemos dicho que el motivo central del conflicto en el Medio Oriente es la causa palestina y la solución de este problema logrará la estabilidad en la región".

"El tema palestino antes de 1967 era manejado solo como un tema de refugiados. Luego esto pasó a ser una lucha nacional, una causa política. Hace 40 años se lanzó una agresión injusta, se ocupó territorio de otros países violando el derecho internacional. Israel lanzó su guerra y ocupó el Sinaí, los Altos del Golán, Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental".

Aunque los israelíes se retiraron de gran parte, la colonización en Cisjordania fue imparable. Hoy existen más de 220 asentamientos con cerca de medio millón de judíos en esta zona. Ello requiere una fuerte protección de militares israelíes en medio de sectores palestinos, lo que es considerado una provocación.

Además, Cisjordania no está conectada directamente con la franja de Gaza, el otro gran sector palestino. Si alguien quiere pasar de un lugar a otro debe pedir un permiso especial a los israelíes. Hoy hay más de 500 puestos de control del ejército israelí en Cisjordania y esto genera unas restricciones que los palestinos sienten como una gran humillación.

Israel está dispuesto a devolver parte del territorio ocupado, pero espera que el Gobierno Palestino le garantice que no habrá ataques terroristas por parte de radicales.

Esa es la realidad hoy, apenas unos días después de recordar 40 años de esa guerra relámpago, pero cuyas secuelas siguen vigentes y son la esencia del conflicto.

Un balance tras el paso de los años
Josef Regev ex soldado israelí en la Guerra de los Seis Días, hoy trabaja en la Cancillería de Israel. Recuerda que antes de la guerra la gente pensaba en cómo defenderse o en cómo evitar un ataque devastador.

"El contexto político es diferente al que se vivía en 1967. Hoy tenemos paz con Egipto, con Jordania y soy optimista en que lograremos conseguir la paz con los palestinos en uno o dos años", dice el diplomático.

Dan Bavly, otro veterano de guerra, escribe: "Con el paso de los años, ha aumentado la decepción ante el fracaso del liderazgo para aprovechar la oportunidad. Solo a finales de los 80 los palestinos empezaron a mostrar resistencia al régimen israelí, y después pasaron a los atentados suicidas. Como los israelíes, los palestinos no han sido capaces de generar un liderazgo comprometido".