Testimonio de otro acto de depredación

El pasado 5 de mayo, el explorador Roberto Penny Cabrera retornaba por el árido sector de Ullujaya (70 kilómetros al sur de Ica), junto con Gadke Robert Matthew, profesor de historia de una universidad de Canadá, cuando se topó en el camino con unas personas que extraían los restos fosilizados de una ballena. En el nutrido grupo estaba Mario Urbina Schmitt, tres extranjeros (un hombre adulto y dos jóvenes mujeres), dos choferes y dos picapedreros.

"No acostumbro a dar la mano a inmorales delante de mis hijos", espetó indignado Penny cuando Urbina le salió al encuentro. Enseguida y acercándose al grupo que realizaba su trabajo (oculto por dos modernas camionetas) Roberto Penny Cabrera comenzó a captar fotografías de lo que parecía la ilícita actividad de extracción y retiro de piezas que realizaban.

"En todo momento ocultaron sus rostros y se negaron a proporcionar sus identidades. El profesor canadiense que también filmaba a los depredadores no podía entender cómo los propios peruanos participábamos en una destrucción de estos vestigios prehistóricos, por lo que indignado dejó de puño y letra su testimonio en el que invoca a las autoridades proteger esta importante reserva paleontológica", dijo Penny.

El 31 de mayo Penny, junto con las autoridades del INC-Ica y periodistas de El Comercio, retornó a la misma zona y solo encontró una zona depredada de la que habían extraído los restos de una ballena de unos 40 millones de años.