CARTA AL LECTOR

Usar pero no abusar, esa es la cuestión ambiental

¿Qué hacer para seguir aprovechando los recursos que la naturaleza ofrece para vivir plenamente pero sin terminar por desaparecerlos?... ese es el dilema.

Por un lado no podemos vivir sin esos recursos, por el otro, la codicia de muchos los lleva al abuso y con ello a la degradación de grandes áreas del planeta.

Los europeos, si bien les es difícil aceptarlo, fueron quienes, siglos atrás, empezaron a abusar de su entorno. Talaron sus bosques sin misericordia para convertirlos en zonas de labranza. Hoy, países como Francia no solo subvencionan a los agricultores, sino que les pagan para que no siembren. ¡Qué desperdicio! Y en Estados Unidos, donde se rasgan las vestiduras cada vez que se tala una hectárea de Amazonía para crear riqueza en una zona tan deprimida, bien podrían empezar por reforestar millones de hectáreas de bosques que destruyeron durante la conquista del oeste.

Con el avance de la industrialización, el problema ambiental y sus riesgos se fueron haciendo evidentes.

Sin embargo, pensamos que el histórico maltrato del planeta que hicieron las grandes potencias no nos inhibe de la obligación de ayudar a preservarlo. Y es que la naturaleza está para ser usada... pero no abusada. Para ello, las reglas tienen que estar claras y clara también la autoridad que las regula y sanciona a los infractores. Porque, como sabemos, sin sanción todo queda en el aire, ¿verdad?

En el informe que publicamos en las páginas A10, y el editorial en la A4, se señala que hay 35 entidades encargadas de regular el ambiente en el Perú . Es decir, en la práctica, no hay ninguna. Con ese desorden es imposible sentar una política y menos hacerla cumplir. Que el Gobierno tome nota y solucione el problema pronto... antes de que todo se nos recaliente más.

ALEJANDRO MIRÓ QUESADA C.
Director