COMENTARIO Photo-London 2007

Instrucciones para comprar una fotografía

El festival londinense ha dejado a los creadores convocados ser ellos mismos. Así, trascienden artísticamente y se conectan con espectadores y coleccionistas

Por Tito Castro

Londres. Tendencias en fotografía existen desde la invención de la cámara, y siguen y seguirán existiendo en diversidad de signos y lenguajes dependiendo del contexto en el que se exhiban o promuevan sus imágenes. Las hay históricas, paisajísticas, de los 'momentos' o de retratos. Las hay también abstractas, estrictamente sublimes y espirituales, y por supuesto, conceptuales. O las hay 'pop', 'fashion' y también 'posmodernas', que reúnen un poco de todo en su propuesta. Todas igualmente válidas y con sus épocas y consensos acerca de su valor cultural para curadores, crítica y medios de comunicación, además de adecuada cotización en el mercado. Pero, más allá de ello, lo interesante de haber sido espectador en Photo-London 2007 (la única reunión anual dedicada íntegramente a la venta de este arte en la capital inglesa) ha sido apreciar cómo los diversos agentes que operan en el juego del arte se concentran y unen esfuerzos para 'posicionar' algunas determinadas líneas de acción que marquen los criterios para un nuevo canon, uno que sirva de referente temporalmente, por lo menos. Intención que se nota desde la misma elección de los artistas invitados --todos suscritos a la tendencia-- y su definición misma de lo 'contemporáneo': la producción que se hace desde los años setenta en adelante (un saludo al tiempo en que gente como Warhol empezó a celebrar que el arte es también un trabajo, por tanto, que produce mercancías. Y que en las mercancías también se encuentra arte). Todo ello como prueba de que las tendencias no nacen de la nada sino que se construyen deliberadamente.

Como bien afirmó el sociólogo Pierre Bourdieu en El campo de la producción cultural, está claro que el 'sujeto' que crea una obra (por tanto su valor, así como su significado) no es solo el artista que produce el objeto, sino la totalidad de agentes que intervienen en su popularización. Bourdieu relativiza así la visión clásica del artista como un 'iluminado'--y su obra como la explosión de su genialidad-- para enfatizar más bien cómo el valor de una pieza de arte se define por consenso, en tanto representa una serie de expectativas, deseos y aspiraciones, estéticas y funcionales, entre el público, así como entre coleccionistas, críticos, curadores y galeristas.

Photo-London 2007 ha sido ejemplar en este ejercicio: ha dejado que las auras del deseo y las vanidades de los creadores trasunten libremente los parámetros más ortodoxos del trascendentalismo artístico para dejar a los autores ser ellos mismos, conectándose con los espectadores y coleccionistas en un punto de contacto cercanamente cotidiano. Ni más ni menos, el márketing de la familiaridad y el del placer de contemplar los delicados objetos de la mortal vida diaria a la luz de un peculiar encuadre.