Una extraordinaria vitrina para la fotografía mundial, Photo-London 2007 se llevó a cabo del 31 de mayo al 3 de junio en la capital inglesa
Por Tito Castro Londres
¿Cómo debo presentarte, fotógrafo o artista?", preguntó, no sin una pizca de ironía, Vicente Todoli, director del museo Tate Modern de Londres, a Paul Graham, uno de los más reconocidos autores del Reino Unido, al inicio de la mesa redonda "La evolución de la fotografía contemporánea desde 1970". Y bien vale citar la cuestión desde el inicio puesto que se puede decir que fue este ya vetusto dilema el que dominó el ambiente de la feria Photo-London 2007, suscitando más de una discusión entre creadores de imágenes, críticos y galeristas, a la vez de servir también como punto de referencia para los compradores de este arte que llegaron de toda Europa. "Yo soy solo fotógrafo", respondió, igualmente socarrón, Graham, aunque añadió luego un "y qué más da, esta discusión es ridícula", luego de las risas de los presentes, prácticamente, se declaraba inaugurado el nuevo momento que vive entusiasta la actividad de los lentes. Esto es: un momento de reinterpretación de lo documental, lo social o lo periodístico, a la luz de la fotografía experimental de cada autor. O como amplió luego el mismo Graham: un momento de irrupción de lenguajes artísticos en la narración de una historia. En suma, un momento de subgéneros con fronteras difusas que se mueven entre la documentación y la poesía, entre la captura de la realidad y el ensayo interpretativo de esta misma realidad, según la estética particular de cada creador. Un tiempo de hibridez entre la fotografía artística y la que registra hechos o cultura material. Una tendencia que bien se puede definir como una de visiones personales de la vida diaria sobre eventos subjetivamente trascendentes y relevantes para el punto de vista de cada fotógrafo. No más pretensión que ello: el ensayo íntimo sobre la realidad materialmente existente.
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