DE REGRESO A CASA
Los resultados son eclipsados por reveses en el Senado y en lo judicial. En su viaje perdió su reloj, se le averió la limusina y sufrió un mal estomacal
SOFÍA/WASHINGTON [EL COMERCIO / AGENCIAS]. "Tuvimos una gira fantástica, ¿verdad?". Esta fue la respuesta espontánea del presidente George W. Bush cuando un periodista le preguntó en la capital búlgara sobre asuntos incómodos de la política en Estados Unidos.
Y es que al presidente estadounidense le esperan temas espinosos en casa, como una moción de censura en el Congreso contra su secretario de Justicia, Alberto Gonzales, o el posible fracaso de su reforma migratoria. Pero al menos puede sacar un balance a su entender positivo de su visita al Viejo Continente.
En la cumbre del Grupo de los Ocho (G-8), celebrada en Alemania, se trató principalmente del compromiso sobre el cambio climático, altamente interpretable según Estados Unidos. Pero lo que tiene realmente feliz a Bush son los resultados de sus escalas por Europa oriental. Los gritos de "¡Bushi, Bushi!" y el baño de multitudes que disfrutó en la pequeña localidad albanesa de Fushe Kruje serán para el presidente probablemente uno de los momentos más emocionantes de su carrera, ya que Bush no está acostumbrado a este tipo de aclamaciones públicas fuera de las reuniones republicanas.
Aun cuando el entusiasmo público por su presencia no alcanzó la dimensión albanesa en la República Checa, Polonia y Bulgaria, Bush se sintió visiblemente a gusto en sus escalas al margen de la cumbre del G-8. La gratitud por el fin del dominio soviético y la integración en la alianza transatlántica es en estos países mucho mayor que la preocupación por lo que está sucediendo en Iraq o Afganistán.
La llamada gira de la democracia de Bush es un "agradecimiento a los aliados en la guerra contra el terrorismo y el reconocimiento a los grandes progresos de estas jóvenes democracias", explicó el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Gordon Johndroe, durante las escalas en los pequeños países europeos.
Pero la que hizo en el más pequeño de todos, el Vaticano, tuvo un objetivo muy distinto. Para su pesar, en la Santa Sede comprobó en carne propia la diferencia entre la sintonía que su admirado predecesor Ronald Reagan tenía con Juan Pablo II en la lucha anticomunista y la que Bush mantiene con Benedicto XVI.
Poco se sabe de lo que se habló en los 35 minutos que duró la audiencia de Bush con Joseph Ratzinger sobre el islam, en opinión de ambos uno de los temas fundamentales del siglo XXI. El presidente justifica su guerra preventiva contra el terrorismo con la amenaza del "fascismo islámico". También el Papa se ha manifestado preocupado por algunos desarrollos en el mundo islámico.
Sin embargo, el contenido de la conversación entre los hombres más poderosos de la política y la religión permaneció en el máximo secreto. Bush señaló que el Papa se mostró muy preocupado por la situación de la minoría cristiana en Iraq que, según los temores del Vaticano, recibe allí peor trato que en otros países árabes.
GIRA ACCIDENTADA
Aparte del espectro político, la gira de Bush estuvo marcada de curiosos incidentes. El último de estos ocurrió durante la ovación que le brindó el pueblo albanés. Y es que mientras Bush estrechaba las manos y repartía besos a los habitantes de Fushe Kruje , una ciudad de 23.000 habitantes al norte de Tirana, misteriosamente perdió su reloj.
Según las imágenes difundidas por las televisoras albanesas, Bush saludaba a la gente, que le apretaba la mano y se la besaba, le acariciaba la cabeza y le gritaba vivas, cuando de repente se ve desaparecer su reloj de correa negra que llevaba en la muñeca izquierda.
Pese a la evidencia, los portavoces de la Casa Blanca afirmaron que "no tienen constancia de que Bush haya perdido el reloj".
En días previos, el mandatario canceló varias de las citas en Heiligendamm, Alemania, por una sorpresiva dolencia estomacal y tuvo que hacer un transbordo porque se averió la limusina que lo transportaba en Roma.
LO QUE SE VIENE
Labor pendiente
El presidente Bush emprenderá hoy una gestión en el Capitolio para impulsar la reanudación del debate de la reforma inmigratoria. Si tiene éxito, el proyecto puede volver al Senado antes de diciembre. Si no, quedaría archivado por lo menos hasta después de la instalación de un nuevo presidente, en enero del 2009.
Jugada opositora
El proyecto fue retirado el jueves por el senador demócrata Harry Reid debido a que la consulta para terminar el debate y pasar a la votación recibió solo 45 de los 60 votos que necesitaba.
Límites del poder
Además, Bush tendrá que enfrentar un nuevo revés judicial en su guerra contra el terrorismo, pues una corte federal dictaminó que no tiene la facultad para mantener en detención ilimitada a presuntos terroristas en EE.UU. La decisión se produce días después que los jueces militares en Guantánamo dictaminarán a favor de dos acusados por terrorismo.