Tecnología de punta se aplica en estación experimental de Puno

 

En el Perú se usa la genética para mejorar alpacas y forraje

Buscan conservar colores y elevar la calidad de la fibra de alpaca. Desarrollan técnicas para tener buen pasto en época de mucho frío

Por Bruno Ortiz Bisso
Enviado especial

En el Perú hay 3'156.000 alpacas, un número que, aunque pueda parecer elevado, es insuficiente. De ese total solo el 30% (unas 946.000 alpacas) tiene fibras de calidad, ideales para ser comercializadas en el mercado internacional, pues en su afán por aumentar sus volúmenes de producción los criadores recurrieron a realizar mezclas que perjudicaron las razas.

Por ello, en su Centro de Investigación y Producción (CIP) de Quimsachata, el Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA) desarrolla diversos proyectos para mejorar la calidad genética y aumentar la población de camélidos sudamericanos, así como desarrollar mejores tecnologías para el procesamiento de lácteos y la adaptación y generación de pastos y forrajes.

SALVANDO LOS COLORES
En 1981 el Estado cedió al INIA 6.821 hectáreas de un terreno ubicado en el límite de las provincias puneñas de Lampa y San Román, a más de 4.300 m.s.n.m. Hasta 1997 se hizo un trabajo de recopilación de especies y desde 1998 se empezó el trabajo de la purificación de los colores.

Con la técnica de empadre controlado --consistente en clasificar a los animales por el color de su fibra y cruzarlos con otros de color similar-- se ha creado un banco de conservación de germoplasma (material genético vivo) de camélidos sudamericanos, con lo cual se ha llegado a recuperar 18 de las 21 tonalidades de colores de fibras reconocidas en el mundo.

El INIA tiene otros dos bancos de germoplasma, pero de menor tamaño, en Ayacucho y Junín.

El ingeniero Teodosio Huanca, jefe del programa nacional de investigación de camélidos del INIA, resalta la importancia de mantener la variedad de colores en las alpacas porque se corre el riesgo de que se pierdan para siempre, debido al interés actual del mercado solo por las fibras blancas.

TRABAJO GENÉTICO
"Tras recuperar los colores nos concentramos además en el grosor de la fibra y en el genotipo o conformación de los animales", recuerda Huanca.

Para ello, empezaron a realizar investigaciones en el campo de la transferencia de embriones a fin de elevar el número de animales con mejor condición genética.

En lugar de esperar a que una alpaca macho de alta calidad genética fecunde naturalmente a una hembra calificada, se aplica la técnica de la inseminación artificial con semen fresco. Para ello, las hembras previamente son estimuladas con hormonas a fin de que produzcan ya no uno, sino diez gametos a la espera de espermatozoides. Siete días después de haber realizado la fecundación se recuperan los embriones, de una manera no quirúrgica y siguiendo un protocolo desarrollado íntegramente en este lugar por el INIA y en convenio con la Universidad de San Marcos.

Los embriones son introducidos en hembras receptoras y así un solo macho puede llegar a fecundar a varias hembras, lo cual mejora la producción.

"Somos una de las primeras instituciones en Sudamérica y la tercera en el mundo que aplica tecnología reproductiva en camélidos", refiere Óscar Cárdenas, encargado del laboratorio de sanidad del CIP Quimsachata.

MEJORES CULTIVOS
En Puno hay 1'700.000 alpacas, 500 mil vacunos y unos tres millones de ovinos, por lo que el recurso más importante es la pastura, pues de ella depende la supervivencia de todos esos animales. "Para los puneños, el problema número uno es cómo alimentar a la población pecuaria y cómo mejoramos nuestros índices de producción. Por eso el INIA trabaja --en su estación experimental de Illpa-- para incorporar pastos con mayor cantidad de proteínas y con mejor calidad nutritiva", señala el especialista zootecnista Luis Abarca.

Entre estos trabajos está el mejoramiento de los pastos nacionales con la inserción de pastos exóticos como la avena, la cebada o el falaris, que siendo de Brasil se ha adecuado muy bien a las bajas temperaturas.

El instituto también trabaja con cultivos hidropónicos que permiten la mayor producción de forraje, inclusive durante las épocas de mayor frío, a fin de evitar la falta de alimentos para los animales.

¿Y cómo es que toda esta tecnología llega a los campesinos de la zona? A través de charlas, cursos, talleres de capacitación y folletería organizados por el INIA en la región. Ya se ven los primeros frutos y se espera que, en el corto plazo, los índices de producción animal y vegetal empiecen a incrementarse progresivamente.

Un trabajo hecho con pocos recursos
Lo más resaltante de toda esta labor hecha en el CIP Quimsachata es que se ha realizado sin contar con electricidad. Los laboratorios, las máquinas, las congeladoras y demás funcionaban gracias a equipos portátiles para generar electricidad.

Recién el pasado 4 de junio se inauguró el sistema de electrificación. Los trabajos para tender una línea eléctrica de 12 kilómetros desde el distrito de Santa Lucía demoraron seis meses y demandaron una inversión de 800 mil soles del presupuesto del Ministerio de Agricultura.

"Con la electricidad las posibilidades son enormes, pues podremos desarrollarnos más. Incluso gracias a la utilización de Internet podremos empezar a intercambiar experiencias con especialistas de otros países", señala el jefe del INIA, Daniel Reynoso.

Agregó que para este año la meta trazada es mejorar genéticamente 10.000 alpacas y cultivar 2.000 hectáreas de pasto mejorado.

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