Cuidado con el crédito cero
Ministerio de Economía afirma que poner como garantía bienes agrícolas es un riesgo innecesario
A pesar de la oposición del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), el pleno del Congreso aprobó ayer, con 86 votos a favor, ninguno en contra y 13 abstenciones, la nueva ley del Banco Agropecuario o Agrobanco.
El texto aprobado faculta al banco a otorgar préstamos, celebrar contratos de arrendamientos financiero, recibir depósitos en cualquier moneda, emitir bonos, contratar créditos con el Banco Central de Reserva (BCR) y con instituciones financieras del país y del exterior, así como ejecutar cualquier otra operación prevista en las normas del sistema financiero que, a juicio del directorio de Agrobanco, sean necesarias.
En la práctica, el banco pasará de ser una institución de segundo piso (un intermediario entre el Estado y la banca comercial) a ser una entidad que preste directamente a pequeños y medianos agricultores, quienes podrán entregar como garantía de sus créditos su terreno agrícola, así como los bienes que obtengan por la explotación agraria.
De acuerdo con el dictamen aprobado por el Legislativo, el directorio de Agrobanco quedará constituido por tres representantes del MEF, dos del Ministerio de Agricultura, uno de Sierra Exportadora y un representante de las organizaciones agrarias.
El MEF sostuvo que no era adecuado dar a Agrobanco la facultad de otorgar préstamos, porque sería un riesgo establecer como garantías los bienes agrícolas futuros. El ministerio considera que actualmente los agricultores están bien atendidos por la banca comercial (las cajas rurales y municipales). Para la congresista Nidia Vílchez (Apra), presidenta de la Comisión Agraria del Congreso, si el texto aprobado es observado por el Ejecutivo, el Congreso insistirá con la norma.
SEPA MÁS
El congresista Juan Carlos Eguren (UN) calificó de populista la nueva ley del Agrobanco. Recordó que, en la década de los 80, el otrora Banco Agrario daba a los campesinos préstamos con crédito cero que luego no pudo recuperar, lo que dejó a la entidad en un estado de insolvencia. Entre 1985 y 1990, el Banco Agrario prestó unos US$2.950 millones.