Por Daniel San Román
No ha puesto primera, pero ya todos han hecho volar su imaginación. Ha bastado una imagen para que todos los niños que hoy tienen entre 30 y 40 años se hayan dejado llevar por la versión cinematográfica de la serie animada infantil "Meteoro". La cinta será dirigida por los hermanos Andy y Larry Wachowski (los mismos de "Matrix") y estará en todos los cines a mediados del próximo año. Sin embargo, para nuestros fines --los automovilísticos-- esta imagen es una excusa perfecta para hablar de uno de los superautos más rápidos que haya recorrido manga alguna: el maravilloso Mach 5.
Como se aprecia en esta versión 2007 del Mach 5, los diseñadores han respetado las líneas tradicionales de la primera entrega que realizó Kurio Mifune, padre biológico de Meteoro, en 1966. Así, el capot, dilatado y con terminación en punta sigue siendo el punto neurálgico del diseño gracias al acompañamiento tradicional de los generosos guardafangos delanteros que le dan un aspecto deportivo moderno, pero no exento de características retro. Al ser un vehículo de competencia, el Mach 5 ha sacrificado el confort por la aerodinámica. Nótese el amplio parabrisas delantero con una ligera inclinación que facilita el paso del aire sin crear una resistencia en la zona que podría hacer perder al piloto (en este caso Meteoro) algunas vitales décimas de velocidad.
Los interiores del vehículo son de cuero rojo, un gasto tal vez innecesario para un auto de competencia, pero acorde con la condición de tope de gama que siempre ha caracterizado al Mach 5. Si bien aún no se han difundidos fotos del tablero del vehículo, se presume que mantendría el mismo color del tapizado, marcadores blancos y la predominancia del timón que posee incrustado los siete botones de artilugios. Si no los recuerda se los enumeramos por las dudas: salto, llantas encadenadas, sierras, cubierta blindada, visión infrarroja, periscopio (para cuando se sumerge) y gizmo rocket (robot aéreo que toma fotografías).
NUEVA VISIÓN
Cabe destacar un avance que nos muestra este modelo en comparación con la versión anterior: las tomas de aire traseras a la altura de los neumáticos. Estas ventilas han sido añadidas con la intención de enfriar los frenos, los cuales, debido a las altas fricciones a las que se enfrentan durante los giros de competencia, suelen recalentarse más de la cuenta generando una considerable pérdida de resistencia, lo que pone en riesgo la integridad del piloto. No posee alerones (ni posteriores, ni delanteros), sin embargo debajo del vehículo se muestra completamente plano y a una baja altura, reduciendo la presión del aire que transita por debajo del Mach 5, lo cual favorece al efecto suelo. En el tema de seguridad, sigue manteniendo el roll bar, atrás del asiento del piloto, que garantiza protección en caso de vuelco.
El motor aún es un misterio, así como la potencia y la aceleración. Se murmura que tiene un V8 de 6 litros Hemi de aspiración normal. Además, se estima que el modelo tendría una caja de cambios de piñones rectos, posiblemente de seis marchas, suspensión del tipo multibrazos con amortiguadores de configuración rígida y frenos de competencia (discos y calipers más grandes que los habituales). Como se aprecia, las llantas son de muy bajo perfil y de competencia (Yokohama Advand). Sin lugar a dudas, estamos ante un modelo memorable que fusiona a la perfección el espíritu indomable de un vehículo de competencia con los lujos de un tope de gama.
Nombre y logo
Se presume que el nombre Mach 5 se origina en una de las velocidades (Mach), donde la cinco corresponde a las hipersónicas (aproximadamente 6.125 km/h). Ahora, pese a que el nombre puede ser muy marketero, lo cierto es que el vehículo no alcanza dichas prestaciones.