EN LA MIRA. El Perú destaca en el mercado del lujo
Por segundo año consecutivo, Christian Hallot, embajador del lujo, presenta en lima un nuevo trunk show. La propuesta para renovar alhajas también llegó al Cusco
Christian Hallot, el embajador del lujo que lleva por el mundo las más glamorosas colecciones de joyas de H. Stern, llegó por segundo año consecutivo al Perú y ni bien pisó Lima voló al Cusco. Allí iba a vivir una experiencia diferente, llevando consigo la propuesta de presentar el primer Trunk Show a más de 3.400 metros sobre el nivel del mar.
La exhibición --que propone recuperar antiguas piezas o joyas de oro estropeadas u olvidadas en algún cofre de recuerdos, para intercambiarlas por una joya de la nueva colección-- se llevó a cabo durante dos días en el Museo de Arte Precolombino del Cusco, y se convirtió en la primera cita de este tipo que H. Stern programó en su agenda internacional del 2007.
"El turismo de calidad atrae al comprador de lujo, y de hecho el Perú es el cuarto mejor mercado para H. Stern, después de Brasil, Israel y Estados Unidos", explica Christian Hallot, al ser consultado sobre los motivos para elegir esta ciudad andina como nueva sede para este tipo específico de actividad.
Como el año pasado, Lima también acogerá el Trunk Show, que se realizará entre el lunes 18 y el sábado 23 de este mes en la galería comercial del hotel JW Marriott.
CÓMO FUNCIONA
La propuesta es tan sencilla como atractiva para quienes se dejan seducir por piezas finas de materiales tan exquisitos como el oro noble.
La idea es reunir, por ejemplo, ese arete que se quedó sin par o aquella cadena que se rompió y no tiene arreglo; las piezas de oro (las piedras preciosas no entran en la transacción: son desgastadas y devueltas) serán pesadas para dar un valor que en este Trunk Show va a ser calculado por sobre el precio del mercado. Lo convenido se convierte en un crédito de compra para adquirir piezas en exhibición.
Las colecciones de H. Stern suelen presentar piezas de formas orgánicas, como las Golden Stones, que semejan las piedras de río; o las Giardino, que representan pequeños animales voladores y flores; y revelan una discreta elegancia unida a una clara imagen de lujo, como las allegro, que combinan oro blanco y brillantes para piezas dignas de una reina.