MAESTRO DEL COLOR. Reveladora exhibición

La úlitmas obras de Van gogh

"Los últimos paisajes" se presenta en el museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Contrariamente a lo que se piensa, fueron realizados en un período de aparente calma, cuando nada presagiaba el inminente suicidio

Madrid [AFP]. Una exposición inédita que presenta más de una veintena de obras que Vincent van Gogh pintó en Francia en sus últimas semanas de vida, un período sumamente fértil durante el cual luchó en vano contra sus angustias, fue inaugurada el martes pasado en el museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

"Es la primera exposición del mundo exclusivamente dedicada a los dos últimos meses de la vida de Van Gogh", explicó Guillermo Solana, representante del museo. "Instalado en Auvers-sur-Oise, al noroeste de París, Van Gogh se preparaba para empezar un nuevo ciclo que se hubiera alargado si el maestro no hubiera puesto fin a su vida en los últimos días del mes de julio de 1890 valiéndose de un revólver", señaló Solana al presentar la muestra a la prensa.

Contrariamente a lo que pueda imaginarse, aquel no fue un período terminal o depresivo del artista holandés, aseguró Solana al referirse a esos últimos paisajes de Van Gogh que presentan un carácter colorista, un optimismo exultante, una liberación de las crisis y de las complicaciones de la vida en Provenza, donde se había mutilado la oreja izquierda después de una pelea con su amigo Paul Gauguin.

En este breve pero fértil período, Van Gogh, que hacía poco había salido del asilo de Saint-Remy-de-Provence, después de reiteradas crisis de angustia, hizo nada menos que 72 cuadros y más de 30 dibujos, en tan solo 70 días.

En Auvers, ese pueblo de campesinos, Van Gogh pintó principalmente campos de trigo, paisajes de bosques, jardines, casas y retratos, en tonos bastante vivos y coloridos. Y también probó una nueva dimensión de telas de 50 por 100 centímetros.

La exposición temporal presentada en Madrid consta de 20 pinturas y tres dibujos, entre estos un retrato titulado "Niño con naranja", que representaría al hijo de un carpintero que construyó el ataúd del pintor.

Pese a la alegría y el entusiasmo aparentes de Van Gogh en sus últimas pinturas, nunca logró vencer su angustia. "Me he vuelto a poner a trabajar, aunque el pincel se me caía casi de las manos", escribía Van Gogh en una carta a su hermano Theo el 10 de julio, 17 días antes de poner fin a su vida. "Me he puesto trabas para expresar tristeza, soledad extrema. Casi estoy por creer que estos lienzos les dirán lo que no sé expresar con palabras", concluía el artista.