PROYECTO PICTÓRICO. Imágenes impresionistas
El joven Luis Casanova Sorolla acaba de finalizar un recorrido pintando escenarios de Brasil, Argentina, Chile, Perú y Bolivia
Él es nieto del pintor y artista gráfico español Joaquín Sorolla y Bastida (1863-1923), así que de ahí le viene la pasión por la pintura impresionista, la cual lo impulsó hace unos meses a realizar un proyecto para coronar su formación en la Universidad de Bellas Artes de Viena.
Fue el 5 de marzo que el peruano Luis Mario Casanova Sorolla, de 23 años, salió de Austria rumbo a América del Sur, con el fin de plasmar sobre sus lienzos los escenarios que más le fascinaran en países como Brasil, Argentina, Chile, Perú y Bolivia.
Así fue pintando la iglesia de San Francisco en Oro Prieto (Brasil), las cataratas de Iguazú, el Obelisco de la avenida 9 de Julio en Buenos Aires y el Morro de Arica, antes de llegar a Lima, desde donde continuó su viaje hacia Cusco y Puno.
Pintar al aire libre como lo hacía su antepasado español, invirtiendo entre 3 y 4 horas para cada acuarela (técnica elegida por la rapidez de su secado), y desarrollar ese arte de captar la luz y el color del momento de la manera más fiel posible fueron los objetivos de Casanova Sorolla, quien se animó a iniciar esta aventura de la manera más humilde, muy ligero de equipaje y con mínimo presupuesto.
Buenos Aires marca el fin de su recorrido. Allí se encuentra ahora, buscando la manera de coronar su proyecto pictórico montando una exposición, en que mostrará 15 escenarios de su recorrido por Latinoamérica.
Este será el trabajo que utilizará como tesis universitaria en Austria, para luego empezar a armar lo que él espera sea su gran presentación en sociedad: una retrospectiva que incluye 50 obras, desde los óleos que elaboró cuando tenía 14 años (a los 13 Casanova Sorolla participó en el mural que Víctor Delfín pintó en la fachada de Canal 2) hasta el fruto de esta aventura enlazando ciudades de nuestro continente.