Análisis económico: El túnel del tiempo

Por Fritz Du Bois

Es evidente lo difícil que es administrar bonanza. Este año entre canon y regalías se van a distribuir a regiones y municipalidades 6.678 millones de soles --monto que es 16 veces superior al transferido el 2001--. Sin embargo, desde entonces seguimos hablando de la incapacidad del Estado a todo nivel para ejecutar inversiones. El hecho es que uno sale de Lima y empieza a entrar en un túnel del tiempo retrocediendo a los años de permanente escasez por las continuas crisis fiscales que sufríamos. Así tenemos caminos malos o inexistentes, postas médicas y colegios que se caen a pedazos, inadecuada cobertura eléctrica, falta de agua potable y desagüe, e incluso una creciente inseguridad.

Al menos se percibe en los últimos días un sentido de urgencia con la aprobación de un fondo concursal para las regiones que no han recibido nada y un proyecto de ley que permite el pago de impuestos en obras. Lástima que en este último caso se limite al canon y a los megacontribuyentes, lo que lo neutraliza casi por completo. Si se ampliara el esquema a principales contribuyentes y contra impuesto a la renta se generaría una corriente de gasto privado en infraestructura que revertiría el actual estancamiento. Fijando topes razonables al programa se limita el riesgo fiscal, aunque lo que sí crearía sería más trabajo para el MEF; bueno, al fin de cuentas para eso les pagan, aunque sea bajo el sueldo.

Donde sí convendría regresar al pasado es en concesiones que siguen paralizadas. En los años 90, la Copri no tenía más de una docena de funcionarios con un ministro que la presidía y que le dedicaba la mitad o más de su tiempo. No existía una abultada planilla, las transacciones eran diseñadas y ejecutadas por bancos de inversión u otras empresas contratadas, todas las cuales ganaban solo honorarios de éxito; es decir, no vendían o concesionaban y no cobraban. De esa forma, en los primeros cuatro años (93-96) se hicieron 130 operaciones por 11.000 millones de dólares. Si este gobierno repite el ejercicio y el resultado en el mismo lapso al 2011, el cuello de botella de infraestructura será un problema solucionado.

Lamentablemente, donde el pasado ha reaparecido con garras (o cuernos de búfalo) es en el Congreso, donde olvidando el desastre del Banco Agrario (o recordando préstamos impagos) promueven el Agrobanco. Asimismo, la evaluación de maestros, que es lo mejor que ha hecho hasta ahora este gobierno, va camino al olvido si se aprueba una ley que impide despedir a los profesores que no pasen el examen. Esta contrarreforma nos ha hecho recordar que la presidenta del Congreso es promotora desde hace más de 20 años de leyes del magisterio, todas las cuales han contribuido significativamente a que la educación pública peruana sea la peor de América Latina. Parecería que antes que el futuro de nuestros niños ha primado recobrar bases electorales y sindicales.

Finalmente, está el Tribunal Constitucional. La bancada aprista por el afán de controlarlo se alió con perro, pericote y gato en una escandalosa repartija política eligiendo abogados al margen de que no tuvieran mérito para el cargo, con lo que terminaremos en manos de humalistas y otros extremistas que no creen ni en el individuo ni en el mercado. Se abrirá así la puerta para todo tipo de 'interpretaciones jurídicas' o tinterilladas desde la estabilidad laboral hasta el retorno de cualquier monopolio estatal. Para empezar, mucho me temo que si no se cancela ese esperpento de proceso de selección, adiós grado de inversión.