Por Pedro Ortiz Bisso
La temperatura de la indignación popular no guarda relación con el clima glacial que hace tiritar a medio país. Los consejos para controlar la diabetes que con tanta diligencia compartieron Agustín Mantilla y el renunciante Javier Ríos Castillo --en medio de generosas raciones de arroz con pato, humitas y otras delicias, a decir de algunos testimonios-- superan los límites de la desfachatez y los encumbran en el ránking de los chanchullos del régimen, que de tantos escándalos va camino a superar la marca que alcanzara su desafortunado predecesor.
La santificación del acomodo, glorificada por nuestra clase política, hace posible que una elección de magistrados para el Tribunal Constitucional se haga al 'caballazo', postergando a juristas de prestigio o ahuyentando a otros que, temerosos de ser manoseados, optan por preferir la tranquilidad que otorga estar alejado de las aguas turbias del servicio público.
Y así, mientras la credibilidad del Congreso entraba en coma (diabético, para estar a tono con Ríos Castillo), los fujimoristas se devoraban las uñas ante la inminencia de la extradición de su líder, los maestros volvían a darle la espalda al Sutep y el presidente condecoraba a un vendedor de sanguito --¿y por qué no mañana a uno de camotillo?--, el INEI informaba que la economía había crecido 7,25% en abril, completando setenta meses de crecimiento continuo.
¿Es que pueden pasar tantas cosas en el país y la economía continuar moviéndose? Pues sí, por ahora el piloto automático funciona y con poco apremio. Sin embargo, ello no evita echar de menos las oportunidades desperdiciadas por no focalizar conocimientos y energías en lo que realmente importa, en lugar de dilapidar el tiempo en politiquería barata y líos de callejón.
El jueves tres policías y un fiscal murieron en una emboscada de Sendero Luminoso. ¿Cuántas veces hemos escuchado que el terrorismo está derrotado y que sus ataques son "solo hechos aislados"? ¿Cuántas veces hemos leído que sus líderes están cercados y su captura es inminente? Muchas, seguro. Es que los políticos siguen confundiendo las prioridades del país o, mejor dicho, continúan anteponiendo las suyas.
¿Y cuando el piloto automático deje de funcionar?