Está en juego la institución
NATALE AMPRIMO
Constitucionalista
"La elección debe ser individual, candidato por candidato"
Frente a lo ocurrido creo que lo más conveniente sería iniciar un nuevo proceso de convocatoria, que se caracterice por ser abierto, transparente y con una activa participación de la sociedad civil. Para viabilizar este camino sería conveniente que las personas elegidas por el pleno del Congreso manifestaran públicamente su voluntad a declinar esta elección y a someterse a un nuevo proceso de evaluación, sin que ello implique demérito o cuestionamiento alguno a su honorabilidad.
Lo que está en juego aquí es la institución y, por tanto, tenemos que hacer todos los esfuerzos por preservar un sistema de control constitucional que ha sido eficiente en el Perú y que ha sido reconocido reiteradamente como una institución transparente.
Cualquiera fuera la opción que elija el Congreso, ya sea la de convocar a un nuevo concurso o la de someter a una ratificación la elección de los tres magistrados originalmente elegidos, esta debe efectuarse de manera individual, candidato por candidato, de forma tal que el Congreso de la República pueda expresarse libremente y no forzado por una decisión conjunta.
Finalmente, si la decisión del Congreso es iniciar un nuevo proceso evaluatorio, creo que este debe llevarse no de manera apresurada sino buscando el concurso de los mejores juristas que tiene el Perú para asumir tan alto cargo, máxime si la ley indica que en tanto no se nombre a los reemplazantes continúan en sus cargos los actuales magistrados.
Le faltó transparencia
RAÚL FERRERO
C.Constitucionalista
De lo que hasta la fecha ha trascendido y hemos podido conocer, al proceso para la selección de los miembros del TC le faltó transparencia. Sin embargo creemos que las imperfecciones y deficiencias no deben llevarnos a reclamar la nulidad de todo el proceso para realizar uno nuevo que nos puede tomar entre seis y nueve meses.
Por lo tanto, lo que debe discutirse es hasta qué momento del proceso se debe retrotraer los efectos del proceso sin anularlo completamente para salvar lo que fue bien hecho y corregir lo malo. En lo que sí se han dado vicios que acarrean nulidad es en la forma de votación, cuando la comisión evaluadora presentó una propuesta grupal, en conjunto, con lista cerrada, de las cuatro personas que debían cubrir las cuatro vacantes del TC.
La Ley Orgánica del TC (LOTC) y un análisis meticuloso de la Constitución permiten inferir que lo que se califica son candidaturas individuales, persona por persona, cada una de las cuales ha sido sometida a entrevistas y a la presentación de hojas de vida sustentatorias. La votación debió hacerse candidato por candidato y no en bloque, pero como no se hizo según la LOTC, ello acarrea la nulidad del acto de la votación.Si la comisión evaluadora ya calificó a 16 postulantes (sin incluir a Ríos), lo recomendable es que el Congreso, con la transparencia del caso, rectifique el error y realice una nueva votación sobre la base de los candidatos precalificados.
Se debe actuar sin apresuramientos, tomar en consideración las evaluaciones, las calificaciones y las convicciones democráticas de los candidatos. No se entiende el excesivo apresuramiento, que se dio la semana pasada, más aun cuando la LOTC establece que mientras no se elijan a los reemplazantes, los actuales magistrados siguen ejerciendo sus funciones a plenitud.