Luego del exitoso y paradigmático desalojo de los invasores del mercado de Santa Anita, queda pendiente la recuperación del terreno aledaño, llamado manipuladoramente Tierra Prometida, que servirá para la construcción del nuevo mercado mayorista de flores.
Llama la atención que, cumplida la primera y más difícil faena, se siga aplazando la recuperación de este segundo predio, que en realidad es parte de una misma propiedad junto con el mercado de Santa Anita y solo están divididos por una avenida.
Es imperativo recordarle al juez Carlos Morales estas circunstancias y evidencias. La orden de desalojo de estos invasores debe figurar entre sus prioridades y de ningún modo debe relegarse por mucho tiempo.
Costó gran esfuerzo hacer que prevalezca el imperio de la ley y el respeto de la propiedad como para dar marcha atrás en este retorno al anhelado Estado de derecho en ese extenso inmueble que pertenece a todos los limeños.