Exposición. Análisis iconográfico
Londres reúne una serie de obras de Cranach el viejo. Se trata de un estudio sobre las preocupaciones estéticas del artista a partir del mito de Adán y Eva
LONDRES [EFE]. El Instituto Courtauld de Londres ha reunido un conjunto de obras de Lucas Cranach el Viejo (1472-1553), en torno al estupendo tema de "Adán y Eva", cuadro que forma parte de su colección.
Esa tentación de Adán, que data de 1526, cuando el pintor alemán estaba en plena posesión de su arte, muestra sus extraordinarias dotes de paisajista y pintor de animales y del desnudo femenino, el cual, dado el motivo bíblico, no podía ser objetado por los teólogos protestantes o católicos de su época.
Como es práctica del instituto londinense, dedicado al estudio y conservación de obras de arte, la exposición, a la vez que interesar y deleitar a los visitantes, ha permitido a sus especialistas analizar a fondo la iconografía y otros aspectos de la obra de Cranach gracias a la comparación de sus obras con las de contemporáneos como Alberto Durero, Hans Burgkmaier o Hans Baldung Grien.
Cranach, sin duda uno de los grandes artistas del Renacimiento alemán, trabajó en Viena antes de convertirse en pintor de cámara del príncipe Federico el Sabio de Sajonia en 1505, a cuyo servicio y el de sus sucesores dedicó la mayor parte de su larga carrera en Wittenberg.
Aunque, como amigo de Martín Lutero, puso su talento de grabador e impresor al servicio de la Reforma protestante y de los humanistas de la Universidad de Witteberg, no rehuyó trabajar para el cardenal católico Alberto de Brandeburgo, uno de los grandes enemigos del protestantismo.
Cranach el Viejo fue un artista de una versatilidad y capacidad innovadora extraordinarias.
Según explicaron Stephanie Buck y Carolina Campbell, autoras de algunos de los trabajos del catálogo que acompaña la exposición, el arte de Cranach se diferencia del de Durero en aspectos esenciales.
Ambos se interesaron tanto por la figura humana como por la representación de animales, pero Durero es más analítico y científico, más atento a descubrir las leyes de la naturaleza, mientras que Cranach se muestra más elegante y sofisticado. Por ello, concluyen, este último era un pintor en cierta medida más moderno.
El Instituto Courtauld mantendrá abierta la exposición hasta el 23 de setiembre de este año.