Para la polémica
El amplio informe publicado ayer en "The New York Times Magazine" respecto de la disputa entre el Gobierno Peruano y la Universidad de Yale por la posesión de los objetos encontrados por Hiram Bingham en Machu Picchu hace más de noventa años sostiene que el Perú no estaría en la capacidad de cuidar debidamente la colección si esta regresase al país.
El texto subraya el desinterés que han tenido varios gobiernos peruanos por preservar celosamente su patrimonio. Para puntualizar ello, realiza un breve recuento de piezas arqueológicas desaparecidas en distintas períodos en museos peruanos.
El reportaje argumenta que todas las fuentes consultadas, que no pertenecen a la Universidad de Yale, consideran que los vestigios hallados en Machu Picchu deberían regresar al Perú. Sin embargo, esgrime que muchas de ellas tendrían intereses particulares.
Entre algunos de los aludidos se encuentran el ex jefe del Instituto Nacional de Cultura Luis Guillermo Lumbreras, el vicepresidente ejecutivo de la National Geographic Society, Terry García, y Mariana Mould de Pease, una de las principales promotoras del retorno de las piezas .
El informe periodístico detalla lo que significó política, social y económicamente Machu Picchu en el tiempo de los incas, después de las expediciones de Bingham, e incluso, en los últimos años. De esta manera, menciona la polémica generada durante la década de los noventa, cuando se discutió un posible proyecto en el que se contemplaría la instalación de un teleférico en la ciudadela.
Además, hace hincapié en la importancia que tiene para los estudiantes, profesores e investigadores de la Universidad de Yale continuar con los estudios de las piezas históricas.
Ya casi como corolario, el reportaje detalla el estado actual de las negociaciones entre el Estado Peruano y esa universidad. De acuerdo con lo expuesto, la casa de estudios habría enviado dos cartas al gobierno del presidente Alan García Pérez, en las que ofrece regresar objetos excavados por Bingham para que formen parte de una exhibición de arte exclusivamente dedicada a Machu Picchu, que, en colaboración con Yale, tendría lugar en Cusco en el 2011, año del centenario de la primera expedición. Si bien propone el retorno de algunos dioramas (modelos tridimensionales del paisaje) y ceramios, exige conservar la colección de investigación.