Aniversario. Testimonio del Holocausto
Un importante archivo de documentos, cartas y fotografías de la adolescente judía autora del diario más famoso de la historia ha sido donado por sus descendientes a la fundación Ana frank, con sede en Ámsterdam
Ámsterdam [AGENCIAS]. Eruditos, historiadores y lectores conmemoraron ayer seis décadas de la publicación original de "El diario de Ana Frank", célebre libro en el que una adolescente judía describe su vida cotidiana bajo la amenaza de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
Como parte de las celebraciones, los familiares suizos de la familia Frank entregaron sus archivos privados a la Fundación Ana Frank, ubicada en la casa del canal de Prinsengracht donde estuvo escondida Anna. De esta manera empezó la fusión de los archivos de la familia suiza de Frank con aquellos de la Fundación Ana Frank (AFS), con sede en la capital holandesa.
Los archivos familiares son propiedad del Fondo Ana Frank, creado en 1966 por el padre de la menor y presidido por Buddy Elias, primo carnal de la autora y encargado de traspasar los archivos a la fundación que administra el museo en Prinsengracht.
La donación incluye la carta de Otto Frank en la que informa a su madre en Suiza que sus hijas Ana y Margot habían muerto con su esposa Edith en campos de concentración nazi, la misiva que su madre escribió respondiendo a los fragmentos de diarios que Otto le había enviado y fotografías de la familia Frank en su nativa Fráncfort, Alemania, a finales de 1890.
Con la colección de Elias, el museo de Ámsterdam tiene ahora casi todos los materiales conocidos sobre la familia, incluyendo los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando el padre de Ana compiló y sacó adelante el diario. "Este es un momento emocionante para mí", dijo Elias al entregar un grueso inventario del archivo al director de la Casa de Ana Frank, Hans Westra.
UNA VIDA EN LA SOMBRA
Nacida en Fráncfort el 12 de junio de 1929, Anneliese Marie Frank era una niña judía que huyó con su familia de Alemania a Holanda luego de que los nazis llegaran al poder en 1933. En el verano de 1942, la familia Frank se escondió con otros cuatro judíos en el anexo de la casa de Prinsengracht 263.
El 4 de agosto de 1944, los judíos escondidos en el anexo secreto fueron traicionados y deportados a Westerbork, el campo de concentración judío en el noreste de Holanda, antes de ser deportados a diferentes campos en Polonia y Alemania.
Ana murió de tifus en marzo de 1945 en el campo de concentración Bergen-Belsen, a los 15 años, dos semanas antes de que el lugar fuera liberado.
Solo Otto Frank, el padre de Ana, logro sobrevivir. En 1947 publicó el diario de su hija, que había sido escondido por miembros de la resistencia. El libro se convirtió en un éxito inmediato.
La primera versión del diario de Ana Frank apareció después de que Otto expurgara algunos pasajes en los que la adolescente se refería en términos poco halagüeños a algunos de los escondidos en el habitáculo de Prinsengracht (entre ellos su propia madre), así como los comentarios sobre detalles íntimos relacionados con su despertar a la sexualidad.
En 1986 se publicó una edición crítica con el añadido de algunos de los pasajes suprimidos por Otto Frank y en el 2001 el Instituto Holandés de Documentación de Guerra, propietario del manuscrito, publicó la edición definitiva.
GRAN INFLUENCIA
Patricia Bosboom, portavoz de la Fundación Ana Frank en Ámsterdam, dijo que el diario de la adolescente judía que murió en el campo de concentración alemán de Bergen-Belsen sigue siendo "popular en cada nueva generación de gente joven".
Bosboom añadió: "Ana Frank escribe sobre experiencias y problemas a los que se enfrentan todos los adolescentes, como las relaciones con los padres y hermanos, pero también sobre su deseo de hacer del mundo un lugar mejor".
"Entre líneas, cuenta la historia de la Segunda Guerra Mundial. Mucha gente joven se entera de la Segunda Guerra Mundial por primera vez leyendo su diario", agregó con agudeza la portavoz de la fundación.
"El mundo académico amplió su centro de atención con respecto al diario. Hasta ahora era estudiado sobre todo como un documento histórico. Pero en la actualidad también se reconocen sus cualidades literarias".
El diario de Ana Frank ha sido traducido a unas 55 lenguas, lo que ha supuesto la venta de varios millones de ejemplares en todo el mundo.
Entre las obras que el diario ha inspirado se cuentan una versión teatral estrenada en Nueva York en 1955, basada en el texto original del estadounidense Alfred Hackett que cuatro años después sería llevado al cine.