Hombre Milán

El último desfile de Gianfranco Ferré en Milán arrancó lágrimas de sus amigos y admiradores. Presentó una colección inspirada en los viajes, ya que para el diseñador viajar siempre fue una actividad muy natural

ROMA [EFE]. La última colección del diseñador Gianfranco Ferré, muerto la semana pasada, arrancó lágrimas de sus amigos y admiradores en la pasarela de Milán, donde ayer continuó el desfile de moda masculina para la temporada primavera-verano del 2008.

Minutos antes de terminar el desfile, todos los asistentes se pusieron en pie cuando niños con camisa blanca, una de las prendas más inconfundibles de su estilo, salieron a la pasarela. Un desfile emocionante en el que se ha echado de menos al arquitecto y diseñador, quien el domingo pasado murió víctima de un derrame cerebral. Entre los asistentes estaban su hermano Alberto Ferré, su prima María Adelaida y la diseñadora Rita Airaghi, colaboradora estrecha del estilista, además de amigos y admiradores. Poco antes, los modelos habían mostrado una colección que, a juicio de los expertos, puede ser vista como una expresión de su legado en la moda masculina. Una colección inspirada en el viaje, como señala el comunicado de prensa que él propio Ferré había firmado para presentar la colección: "Viajar es una actitud natural. Se afrontan espacios que parecen infinitos. Luego se llega a puerto y uno se deja llevar. El deseo de explorar cede al placer de los horizontes reencontrados. Porque algunas veces, incluso llegando a lugares jamás visitados, se tiene la neta sensación de volver a las raíces", se puede leer en el comunicado. "También mi colección de hombre para la primavera-verano 2008 habla de descubrimiento, de evolución, de búsqueda. Evolución de formas y búsqueda de configuraciones inéditas, armoniosas y construidas impecablemente, con respeto a un código propio de mi modo de 'sentir' el estilo masculino". La propuesta de Ferré consta principalmente de camisas blancas, pero también bordadas con punto de cruz de colores o con un hilo de oro, siempre con cuellos amplios y levantados; y combinadas con pantalones clásicos en colores que varían del blanco al rojo.

En Milán ha debutado también Salvatore Ferragamo, que solía presentar sus colecciones en Florencia. Carlo Pignatelli ha preferido echar la vista atrás y recordar los años 40; mientras Vivienne Westwood ha optado por remontarse a la época del romanticismo y los 'gentlemen'.