Filosofemas
"Actuar de acuerdo con el interés nacional, dejando de lado mezquinos intereses de partido, es el ideal a seguir"
Por Francisco Miró Quesada Cantuarias, Filósofo
Un solo hecho ha sido suficiente para que la aprobación ciudadana al Gobierno, al Poder Legislativo y al Poder Judicial haya bajado de manera reveladora. La razón ha sido el modo como se llevó a cabo, en primera instancia, la elección de los cuatro miembros que deben incorporarse al Tribunal Constitucional, porque primó en forma innegable el interés estrictamente partidario.
Veamos el descenso de la aprobación ciudadana. Presidente de la República baja 4 puntos. Presidente del Consejo de Ministros 4 puntos. Presidenta del Congreso 12. El Poder Judicial no ha bajado puntos, lo que no significa que la ciudadanía lo apruebe, sino que, en las encuestas, obtiene el insignificante porcentaje de 18%.
Pero lo que más llama la atención es que, en menos de un año, el porcentaje que ha obtenido el Congreso ante la aprobación ciudadana es solo de 18%. El motivo de esta desaprobación en las encuestas es variable.
1) Los parlamentarios no cumplen sus promesas. 2) Solo se preocupan de sus propios intereses. 3) Son corruptos. 4) No justifican su sueldo, ganan demasiado. 5) No dan leyes beneficiosas para el país. 6) No trabajan lo suficiente, no hacen nada. 7) Son mediocres y mal preparados.
El 18% obtenido en las encuestas ha sido un poco antes de que termine el primer año de su instalación. En cambio, al año de su funcionamiento, el Congreso del gobierno de Toledo tenía 31% y solo cuando tenía dos años y medio bajó al 18%.
La desconfianza en el Congreso comenzó cuando se descubrió que algunos congresistas tenían falsos asesores, y estalló con la elección de los cuatro nuevos miembros del TC.
La única manera como el Congreso puede recuperar prestigio es que sancione, sin dilación, a los parlamentarios que han cometido faltas, pero, sobre todo, que la elección de los nuevos miembros del Tribunal Constitucional sea transparente. O sea, que los ciudadanos con la capacidad de votar puedan seguir paso a paso todo el proceso. Que puedan conocer el procedimiento con que se ha determinado el número de puntos que han recibido los precandidatos, que son 16. Hecho esto, que se expongan, de manera que el público sepa cuáles son los méritos de cada uno de ellos. Para que la ciudadanía esté informada debe darse ingreso a la televisión, para que se vea cómo se está actuando, en el momento de la votación y, además, abrir una página web para que todo pueda verse en la pantalla de la computadora personal.
Si procede de esta manera, el Congreso subirá de manera muy apreciable en la estimación ciudadana. Aunque sus miembros cometan errores, seguirán estimándolo. Lo mismo debe hacer el Poder Ejecutivo. Si realiza sus obras, con transparencia, su porcentaje en las encuestas habrá de subir rápidamente.
Actuar de acuerdo con el interés nacional, dejando de lado mezquinos intereses de partido, es el ideal. Esto es imposible de manera absoluta. Los políticos no pueden dejar de pensar en su partido. De otra manera, sus agrupaciones se hundirían. Pero es factible dejar de lado intereses mezquinos, como los que se perseguían en el caso del Tribunal Constitucional: lograr que los miembros elegidos pudieran adecuar su voto a los intereses partidarios. El interés nacional debe primar sobre todas las cosas. Esto es imposible de manera absoluta, pero es un ideal al que podemos irnos aproximando cada vez más.