Falacias y verdades sobre la repatriación de bienes incaicos

Deleznable y hasta insultante resulta el argumento vertido en el suplemento dominical del "The New York Times" que, bajo el pretexto de que el Perú es incapaz de proteger de eventuales daños a la colección de objetos encontrados en la ciudadela inca de Machu Picchu, es preferible que siga bajo tutela de la Universidad de Yale.

Hay que hacer valer los acuerdos. Los términos del compromiso adoptado por dicha universidad y el historiador Hiram Bingham con el Estado Peruano fueron que esta salida de bienes, ocurrida a principios del siglo XX, era temporal. La esencia del acuerdo permanece inalterable en el tiempo y de ningún modo la prolongada permanencia de la muestra en un museo foráneo legitima la ilegal pretensión de despojarnos de nuestro patrimonio.

Cuando el Perú está en plena campaña mundial para la nominación de Machu Picchu como una de las nuevas siete maravillas del orbe, es imprescindible desplegar los máximos esfuerzos para lograr la repatriación de estas piezas, que son parte de nuestro patrimonio y de la peruanidad. Hay un tema de ley, soberanía e historia en este litigio internacional.