Por Beatriz Boza
En un contexto en que se debate la ley de consentimiento sexual y en que se discute en fueros legales si una mujer policía puede ser madre, toca preguntarse por qué es importante el Tribunal Constitucional (TC). El TC es la instancia que garantiza el cumplimiento de nuestra Constitución y donde se toman las decisiones más importantes en defensa de los derechos fundamentales de todos los peruanos y peruanas, sin exclusión, respetando nuestras diferencias y potencialidades propias de un país cultural, étnica, geográfica y socialmente diverso, en el que la mujer peruana despliega cada día más sus potencialidades. Así como la Defensoría del Pueblo es la voz y oídos de la gente ante el poder de las autoridades, el TC es nuestro seguro contra el abuso de derecho. En una democracia, el TC garantiza que ninguna autoridad (ni el presidente ni el JNE o el Congreso) se ponga por encima de la Constitución.
Somos testigos de la vigencia actual y desarrollo profesional de la mujer peruana en la vida pública, económica, cultural y social del país, en distintos frentes. Hoy tenemos una presidenta del Congreso, una segunda vicepresidenta de la República, una defensora del Pueblo, cinco ministras de Estado, 33 congresistas, una presidenta de la Bolsa de Valores, una campeona mundial de tabla, una etnoinvestigadora que ha reescrito la historia del Tahuantinsuyo para todo el mundo, dos destacadas rectoras de las principales universidades del país, periodistas reconocidas como Rosa María Palacios y Cecilia Valenzuela, cientos de empresarias cuyos éxitos llenan semanalmente las páginas de este Diario, entre muchas otras mujeres que ocupan hoy un lugar destacado y de reconocimiento público por mérito propio, no por cuotas, privilegios o favores, sino por lo que valen ellas mismas, por lo que son y por lo que han logrado con esfuerzo y dedicación.
Resulta imperioso, entonces, que la elección de los miembros del Tribunal Constitucional también refleje esa diversidad étnica y cultural que caracteriza al Perú, sin por ello menoscabar la calidad, experiencia e integridad que deben tener sus miembros. Entre los candidatos al TC figura la doctora Rocío Villanueva, una profesional destacada con más de 10 años de experiencia en la Defensoría del Pueblo y una trayectoria comprometida con la defensa del Estado de derecho y los derechos humanos. Tiene un récord intachable como jurista, docente y servidora pública y está como candidata por mérito propio, sin vara, padrinos o partido político. En reconocimiento a la diversidad que el Perú tanto reclama, hacemos votos porque el Congreso elija bien y ponga en el TC no solo a los mejores talentos, como debe ser, sino que también podamos decir que uno de sus siete miembros tiene rostro de mujer.
Resulta imperioso que la elección de los miembros del Tribunal Constitucional también refleje esa diversidad étnica y cultural que caracteriza al Perú