Mónaco. En la fiesta de San Juan
Su aparición fuera del contexto deportivo presume un secreto todo apunta a que esta vez Alberto de Mónaco sí pasará por el altar
MÓNACO [AGENCIAS]. La famosa pareja abandona el ámbito de lo deportivo en su nueva aparición pública con motivo de las celebraciones de San Juan en Mónaco.
Las hogueras de San Juan crepitaron con el encargo de miles de deseos y, entre ellos, seguro dos muy preciados para los medios de comunicación monegascos y del mundo entero: los del príncipe Alberto y Charlene Wittstock.
El soberano, que parece que juega al despiste en lo que a sus planes de futuro se refiere, acudió a las tradicionales celebraciones acompañado por su inseparable novia dando muestras de que la relación va viento en popa. Esta nueva aparición, igual a las anteriores en muestras de cariño, gestos de complicidad, en caras felices y enamoradas, supone de alguna manera un nuevo avance. Sucede que, acostumbrados a verlos juntos exclusivamente en actos con trasfondo deportivo, la pareja ha comenzado a prodigarse en todo tipo de acontecimientos en el principado.
Alberto II prometió a sus conciudadanos que se casaría nada más que al asumir el trono y, aunque todo parece indicar que está dispuesto a cumplir con su palabra, a estas alturas ya no saben qué pensar.
Por un lado, creen que esta vez el príncipe va completamente en serio y que Charlene se convertirá en la nueva Grace del principado.