Responsabilidad compartida entre el ejecutivo y los gobiernos regionales y locales
En Huancavelica, Junín, Puno y Lambayeque hubo hechos de violencia. Jefe del Estado pide no caer en demagogia, juego político y desorden
Corresponsales
Conversador y dicharachero, como si las cosas estuvieran de lo más bien en su jurisdicción, se mostró Federico Salas Guevara, presidente regional de Huancavelica, en la recepción que organizó la Embajada de Estados Unidos para festejar el Día de la Independencia. Sin embargo, a esa misma hora, medio millar de estudiantes de la Universidad Nacional de Huancavelica tomaban las instalaciones de la subestación de energía eléctrica Fríaspata y dejaba en tinieblas a varias provincias del departamento.
"Pedimos el inmediato pronunciamiento del JNE (Jurado Nacional de Elecciones) para que se dé la vacancia de Salas", indicaban los estudiantes, aunque el aludido, a muchos kilómetros de distancia, no podía escucharlos.
Esto que podría ser una simple anécdota, es también un ejemplo de cómo algunas autoridades regionales y locales están enfrentando las distintas manifestaciones, huelgas, bloqueos, paralizaciones y demás formas de protesta que hoy vive el país. Un problema que se acrecienta cuando algunas autoridades se suman a las quejas y hasta las alientan, en su afán de no perder calor popular. Esto ha ocurrido, sin ir muy atrás en el calendario, en Áncash y Puno.
Las razones para tanta actividad en las calles y las carreteras --lo que deviene en hechos de violencia-- son varias y no convergen en una única plataforma de protesta. Es más, aunque en distintos puntos del territorio puede haber manifestaciones con orígenes parecidos, las demandas también terminan diferenciándolas.
En algunos lugares, las cosas parecen salirse más rápido de control que en otras partes. Así, al mencionado ejemplo de Huancavelica puede sumarse lo ocurrido ayer en Junín, donde maestros en huelga bloquearon la Carretera Central durante dos horas en La Oroya y Jauja.
Asimismo, en Lambayeque unos 300 docentes de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo bloquearon la Panamericana Norte, a la altura del kilómetro 780. La policía los despejó con gases lacrimógenos. Hubo diez heridos y tres detenidos.
No obstante, fue en Puno (ver nota aparte) donde se presentaron los mayores problemas.
EXHORTACIÓN PRESIDENCIAL
Este tema también atañe al Gobierno Central, foco de muchos de los manifestantes. Y así lo entiende el presidente Alan García, quien ayer aprovechó un viaje de trabajo a Madre de Dios (inauguró la primera etapa del tramo 3 de la vía Interoceánica que unirá al Perú con Brasil) para lanzar, desde allí, un escenario más ad hoc que la vistosidad de Palacio de Gobierno, una exhortación a la calma.
"Desde aquí lanzo a todo el Perú un grito de convocatoria por su propio futuro, por las obras: empeñémonos en los grandes proyectos, no en los apetitos ni en la demagogia ni en el desorden porque eso solo sirve a los aventureros", enfatizó.
El jefe del Estado aseveró que esos son los tres enemigos que el Perú ha enfrentado a lo largo de la historia y agregó: "La demagogia engaña, el apetito político divide y odia, y el desorden destruye".
Sin embargo, García compartió responsabilidades con las autoridades regionales y locales, al recordar que hoy manejan importantes presupuestos y varias competencias y funciones gracias a la descentralización. "Nada podrá hacerse (...) si no se cuenta con autoridades capaces de ejecutar obras y gerenciar", acotó para dejar ver que no quiere cargar con todo el peso de la queja social.