Festival. Roskilde
Un diluvio casi estropea el mayor festival de música de todo el continente europeo, que cada año se desarrolla en la pequeña localidad danesa. Entre los artistas que se presentaron destacaron la islandesa Björk y los Beastie Boys
Copenhague [DPA]. Varios miles de personas huyeron la noche del jueves al viernes de las inundaciones en el mayor festival de rock de Europa, celebrado en la localidad danesa de Roskilde.
Tras varios días de lluvia, partes de la zona de cámping para 100.000 visitantes y voluntarios estaban cubiertas por el agua ya en el concierto de apertura y tuvieron que ser evacuadas.
Sobre el concierto destacado del primer día, el de la islandesa Björk, el diario "Ekstra Bladet" escribió: "Al menos podía alegrarse ante la perspectiva de descansar en una cama caliente de hotel. Todos los demás aún estaban preocupados por cómo iban a sobrevivir a las siguientes horas".
Fugitivos del festival relataron a la radio desde la estación de Copenhague, transformada en centro de acogida, que prácticamente habían levantado su tienda de campaña en un lago y que desde hacía días no llevaban ropa seca.
Solo el jueves cayó más lluvia sobre el público que en los cuatro días del festival más húmedo hasta ahora, el de 1971.
"La verdad es que uno se siente un poco impotente. Pero luchábamos con aspiradoras de barro y con lo que podíamos lo mejor posible", dijo el portavoz del festival, Esben Danielsen.
En Roskilde se abrió el viernes el mayor centro deportivo de la ciudad para acoger al público. En toda la pequeña ciudad, ubicada al oeste de la capital danesa, se veía a gente joven desorientada como en una película de terror apocalíptica.
La policía, por su parte, se deshizo en elogios a los asistentes al festival. "Es muy impactante lo tranquilos, amables y pacientes que se comportaron estos jóvenes", comentaron desde la central. Un policía que patrullaba entre charcos y barro señaló: "Imagínate que 100.000 personas se ven sometidas a esto en una exposición de coches. Entonces sí que tendríamos una pelea inmensa".
Mientras el ambiente en los conciertos al aire libre de superestrellas como Björk era más bien tibio, delante de los escenarios en las cinco carpas gigantes la fiesta era absoluta, como si afuera brillara el sol.
Durante el fin de semana siguió lloviendo en Roskilde. Según los meteorólogos, la situación no mejorará en los próximos días.