Especial.CAMINO A LOS ALTARES
Multitud acompañó traslado de sierva de Dios a su nueva casa de oración
Por José Rosales Vargas
Con una fe inquebrantable como la de todo su pueblo, Lorenza Ávalos Pérez aguardó pacientemente los últimos 56 años para que su sencilla amiga retornara, esta vez en olor de santidad, por las mismas calles que alguna vez transitaran juntas en las innumerables ocasiones en las que tuvieron que enseñar el catecismo, rezar el rosario o llevar una palabra de consuelo a los enfermos y desvalidos de Grocio Prado.
A sus 83 años, doña Lorenza no pudo ocultar la emoción cuando al mediodía de ayer volvió a sentir la presencia de su querida Melchorita, luego de que esta pasara en hombros de una multitud de fieles frente a su modesta vivienda camino a su nueva y definitiva casa de oración.
"El Obispado de Ica dispuso, como parte de los trámites que son realizados ante Roma para llevar a los altares a esta sierva de Dios y a fin de prestarle mejores cuidados, que los restos de Melchorita Saravia Tasayco sean exhumados y trasladados desde el cementerio de Chincha Alta, donde fue sepultada el 4 de diciembre de 1951, hasta un hermoso mausoleo que se levantó en la parte externa de la iglesia de San Pedro, en el distrito de Grocio Prado", explicó el padre de la orden dominica, Jorge Cuadros Pastor, vicepostulador de la causa.
De esta manera, y cumpliendo también con los pedidos formulados al obispado por sus familiares, devotos, sacerdotes y autoridades locales, Melchorita ha retornado al lugar donde nació hace 112 años.
Fue, precisamente en el distrito de Grocio Prado donde Melchorita inició desde muy niña un profundo amor y devoción a Dios, así como una sacrificada vida cristiana que compartía con la extrema caridad que practicó con su pueblo.
Con una emoción que se refleja en sus rostros, los ancianos recuerdan las innumerables obras de caridad y ayuda que realizaba por los enfermos y los presos, a quienes consideraba sus mejores hermanos.
Tenía especial cariño por los niños y jóvenes, a los que reunía casi todos los días en su modesta casa, para rezar con ellos el rosario y enseñarles el catecismo.
"Existen innumerables testimonios que confirman que en sus casi 56 años, Melchorita tuvo un profundo amor por la comunión y veneración al sacerdocio. Tenía una especial devoción por el niño de Belén y no cesó hasta armar en la iglesia de Grocio Prado un nacimiento que se conserva hasta la actualidad", recordaron los sacerdotes Santiago Calle Santos e Ítalo Mórtola Muñante, designados por el obispo de Ica, monseñor Guido Breña López, responsables de llevar a cabo el proceso de exhumación y traslado de los restos hasta su definitivo lugar de descanso.
"Yo tenía 15 años y recuerdo que luego del terremoto de 1940, que derribó la iglesia de Grocio Prado, Melchorita trabajó con desvelo hasta levantar un nuevo templo", recuerda Hilda Sotelo Lévano, una devota.
Ella afirma que el pasado 6 de enero, de pronto, brotaron de su jardín flores multicolores, las que ha llevado puntualmente cada semana hasta la tumba de la sierva de Dios.
SEPA MÁS
Un proceso sin tiempo definido
4 Siete siglos se debió aguardar para que la Iglesia canonizara a Santa Cecilia. En tanto la santificación de San Pedro, en el siglo XIII, solo demandó un año de trámite.
4La causa que elevó a los altares a nuestra Santa Rosa de Lima demandó 50 años. La del santo de la escoba, San Martín de Porres, se prolongó por más de tres siglos.
4Setenta testimonios han sido recogidos por el tribunal de la causa de Melchorita Saravia y elevados a la Congregación para la Causa de los Santos en Roma. Estos han sido proporcionados por igual número de personas que conocieron a Melchorita y que consignaron la vida cristiana que practicó esta sierva de Dios durante los 56 años que vivió.
4Melchorita nació el 6 de enero de 1895 y falleció de cáncer el 4 de diciembre de 1951.
4La sierva de Dios perteneció a una familia humilde, cuyo sustento económico se basaba en el tejido de diversos productos. Melchorita ejerció el mismo oficio.
4La labor de tejedora de Melchorita no fue solo un medio de subsistencia. Fue , además, un medio de acercarse más al prójimo. Elaboraba con singular destreza canastas, petates, bolsos y esteras, con caña, totora, junco y carrizo. Enseñó a los demás el arte del tejido, a la vez que les hablaba de Dios. Fue toda una vida entregada al Creador.
4Melchorita conjugaba sus labores cotidianas con las visitas diarias a los templos de Chincha y San Pedro.
4Hizo del trabajo y oración una fórmula infalible de santidad, al tiempo que se proyectó en una comprometida acción social. Se santificó sirviendo y colaborando mucho con la comunidad parroquial. Era la primera que enseñaba el catecismo. Fue terciaria Franciscana y como tal visitó a los enfermos y socorrió a los pobres.
4En un apartado de su vivienda construyó una ermita en una emulación de Santa Rosa de Lima. Al igual que la Patrona de América, Melchorita dio todo de sí para los demás.