El descontento popular usado como trampolín
Demandas que presenta el FACA son generales y hasta irreales. Se espera que ministro Del Castillo inicie mesa de diálogo esta semana
figuretismo político: El Frente Amplio Cívico de Arequipa (FACA) ha comandado las violentas manifestaciones en Arequipa desde el miércoles 11. Aunque se reclama demandas no atendidas de la región, el objetivo de sus líderes sería lograr mayor poder político.|políticaregionalPor Norka Peralta Liñán y Carlos Zanabria Angulo
La convulsión social que vive Arequipa tiene todos los elementos de una historia ya conocida. Allá por el año 2002, a mediados del primer año de gobierno del ex presidente Alejandro Toledo, un grupo de dirigentes políticos de escaso protagonismo, agrupados en el Frente Amplio Cívico de Arequipa (FACA), se alió con Juan Manuel Guillén y Simón Balbuena, entonces alcalde provincial y presidente de la Asociación de Alcaldes Distritales de Arequipa, respectivamente.
Aquella alianza contra la privatización de las empresas eléctricas del sur del país devino en una asonada violenta que obligó al gobierno de entonces a capitular para evitar costos económicos, políticos y sociales mucho más altos.
Gerónimo López Sevillano y Jorge del Carpio Lazo, actuales miembros del FACA, estuvieron detrás de aquella revuelta conocida como el 'arequipazo'. Hoy lideran los actos de violencia que mantienen en jaque a Arequipa desde el pasado miércoles 11.
Además de los legítimos reclamos de la región, a ambos los motivaría el interés de ganar protagonismo político. Por ello han capitalizado el visible descontento de los arequipeños ante el incremento de los precios de los combustibles y de los productos de primera necesidad y han convocado a diversos gremios a una paralización indefinida. Así buscan sentarse a la mesa de negociaciones con el Gobierno Central y dejar de lado a las actuales autoridades regionales, léase Juan Manuel Guillén y Simón Balbuena, quienes obtuvieron, en un primer momento, el compromiso del presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, de llegar a Arequipa el martes 17 junto a una comisión de alto nivel con la que instalaría una mesa de diálogo. Dicha visita, la primera que encabezaría Del Castillo, después de varios meses de dejar de atender conflictos sociales al interior del país, buscaba suspender el paro programado para el 23 de este mes.
Frente al protagonismo de Guillén y Balbuena, los dirigentes del FACA decidieron adelantar la protesta para el miércoles 11 y radicalizaron su discurso. Además de las exigencias propias de la región, pasaron a demandar el cambio del modelo económico del actual régimen y nada menos que exigir la renuncia del presidente Alan García.
EL MOMENTO PERFECTO
La semana pasada era idónea, pues así podían colgarse de las protestas promovidas por el Sutep en rechazo a la promulgación de la ley de la carrera pública magisterial. Vale la pena precisar que ha sido el gremio de docentes el que mayor cantidad de manifestantes ha aportado a las últimas movilizaciones.
A diferencia del 2002, Guillén y Balbuena se han opuesto a las protestas porque obtuvieron la promesa del ministro Del Castillo de dialogar en Arequipa. Sin embargo, ese espíritu podría cambiar si es que el primer ministro no arriba a la Ciudad Blanca o no asume compromisos importantes.
Entre los esfuerzos de Guillén por evitar la violencia destacan la formación de una mesa de trabajo entre 39 representantes de la sociedad civil a fin de elaborar una agenda de diálogo con los representantes del Gobierno Central. Dicha agenda ha sido puesta en consideración del FACA, que ha aceptado estudiarla, pero no ha dado su brazo a torcer respecto a la recomendación de levantar la protesta.
El accionar del Gobierno será decisivo para evitar un nuevo 'arequipazo', propiciado por intereses políticos que usufructan las necesidades de una región, en donde el 37% de la población es pobre y el 11% vive en la extrema pobreza.
La policía mantiene un control prudente de las calles, pues quiere evitar un nuevo enfrentamiento con la población.
Ayer, después de una reunión de tres horas entre las autoridades de la región y el FACA, los dirigentes de este frente aceptaron mejorar su agenda de demandas ante la llegada de ministro Jorge del Castillo el martes 17, pero se han negado a aceptar levantar la medida de fuerza. Eso al menos fue lo que dijeron al salir de la reunión.
Al respecto, el representante de la Defensoría del Pueblo en Arequipa, Manuel Amat Llerena, quien supervisó dicha reunión, dijo que esperaba que el FACA cumpliese con su promesa de evaluar si el paro debe seguir ante la llegada del primer ministro. Se requiere un clima que facilite el diálogo entre las partes, sostuvo Manuel Amat.