El observador

Detracción, percepción, retención ... evasión

Es improbable, más bien impensable, que el Fisco abandone estos sistemas de segura recaudación en los próximos cinco años

Por Sandro Fuentes Acurio [Abogado tributarista]

Según la nota tributaria de la Superintendencia de Administración Tributaria (Sunat), los mecanismos de retención, detracción y percepción del Impuesto General a las Ventas (IGV) han significado durante el 2006 nada menos que S/.6.000 millones. La Sunat denomina a estas medidas como de ampliación de la base tributaria, por su propósito de forzar a tributar el IGV a aquellos agentes económicos que, según el recaudador, desarrollan actividades de difícil fiscalización, lo cual puede ser --y de hecho ocurre-- extraordinariamente arbitrario. Pero también se dirige a otro tipo de agentes económicos que, por su ubicación, tamaño, vecindad con la informalidad o pertenencia a sectores aficionados a la evasión estaban prácticamente fuera del alcance de la administración.

Hace poco el Tribunal Constitucional ha dicho que el régimen de percepción es constitucionalmente sólido, pero ha fallado diciendo que no lo es la facultad del Poder Ejecutivo o de la Sunat para designar a los agentes y fijar la alícuota. En realidad, haciendo una maroma jurídica, ha dicho que hasta finales de año no lo sería si es que el Poder Legislativo lo convierte en constitucional y si no, recién perdería juridicidad. Rareza que supongo solo se basa en evitarle al fisco un daño importante si acabara de inmediato con el régimen.

Lo cierto es que la economía crece pero su base formal no. Más bien, todo indica que es la informalidad la que crece y no se ve o, en todo caso, no se ha revelado que la Sunat tenga un plan inmediato para cubrir la contingencia de no tener estos regímenes. Por otra parte, bien se haría en dar el derecho a pedir la baja de agente o la reducción de la alícuota si, como ya ha ocurrido, eso genera menoscabo, aunque sea financiero.

La informalidad es siempre evasión tributaria, aunque no viceversa, de modo que mientras no se ponga todo el país a formalizarse y modernizarse no se ve el modo de prescindir de estos mecanismos. Eso parece estar muy lejos, a juzgar por las revueltas causadas por la regionalización chicha que nos dejaron.