Punto de vista: ¡Feliz día, Perú!

Son empresarios que, además de cumplir las leyes y regulaciones, fomentan un ambiente de trabajo con altos niveles de productividad

Por Carmen Rosa Graham, Administradora

En unos días más estaremos celebrando las Fiestas Patrias y por supuesto que debemos hacerlo disfrutando de los más sabrosos potajes y bebidas de nuestro país, al compás de la música de las distintas regiones del Perú. Ojalá cantemos el Himno Nacional con la emoción que muchas veces admiramos en los ciudadanos de otros países del mundo.

Los invito a que celebremos con entusiasmo y orgullo por las cosas positivas que van sucediendo día a día en el país, por los avances, por el éxito, por aquellas personas que actúan bien y con responsabilidad. Por aquellos que les preocupa y trabajan por el presente y futuro de nuestra nación. Dejemos de ver lo negativo y los malos ejemplos, por unos días al menos hagámonos ese regalo.

Son muchos los casos positivos y, como siempre, desde esta columna damos un vistazo a la gestión empresarial. Esta vez quisiera celebrar a aquellos empresarios, grandes o pequeños, y de los más variados sectores, que demuestran diariamente que en el Perú es perfectamente posible ser una empresa rentable y respetuosa de los derechos de sus trabajadores, contribuyendo así al desarrollo del país.

Por aquellos empresarios que crean una cultura empresarial de desarrollo de los colaboradores, que trascienden el ámbito de su empresa al educar gente en valores y con mayores estándares de vida que, a su vez ,trasladan a sus hogares y comunidades. No solo generan empleo, sino empleo de calidad.

Los vemos en diversos sectores de nuestra economía, tanto en la banca como en la agricultura, en la distribución y en la producción, y también es posible observarlo al interior del sector público.

Son empresarios que, además de cumplir las leyes y regulaciones, fomentan un ambiente de trabajo con los más altos niveles de productividad, desarrollando procesos innovadores y haciendo uso de tecnología de punta.

Nada de esto sería suficiente, y mucho menos en el largo plazo, si no fuera acompañado por un modo diferente en sus políticas y prácticas de recursos humanos o desarrollo de talento.

Para hacer esto posible se requiere más de actitud y de liderazgo que de presupuesto el saludarse mutuamente, el diálogo respetuoso, las condiciones de salud e higiene en el trabajo, la preocupación por alimentación balanceada y por los descansos recomendables, etcétera, son aspectos que no causan impacto considerable en las líneas de gasto, pero sí tienen considerable impacto positivo en la productividad y, por ende, en las utilidades.

En estas fiestas brindemos por los empresarios que hacen la diferencia, que ¡son ejemplo e inspiración!

Y brindemos también por todos los peruanos que, sin ser empresarios, siguen conductas intachables y de respeto al prójimo, contribuyendo a una sociedad mucho mejor. ¡Feliz día, Perú!