Contaminación: No sirve de nada fijar metas si nadie las cumple

Pasados dos años, tenemos que volver a preguntarnos: ¿Qué debe pasar en el Perú para que las autoridades asuman su responsabilidad por los graves niveles de contaminación?

El Comercio encargó en el 2005 una medición técnica e imparcial que arrojó resultados alarmantes. Ahora reiteramos la medición y los niveles de contaminación en Lima, sobre todo en el Cercado, siguen triplicando los estándares recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se estima que el 26% de la población sufre alguna afección respiratoria.

Hace dos años la Defensoría del Pueblo recomendó a la Municipalidad Metropolitana implementar un plan maestro para reordenar el transporte y controlar las emisiones vehiculares, lo cual no se ha cumplido; y al Ministerio de Salud optimizar la red de vigilancia de calidad del aire, lo que cumplió solo en parte.

Peor aún es el caso del MEF, encargado de incorporar criterios ambientales en la fijación del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) de los combustibles. Sin embargo, en lugar de crear bonos que promuevan mejores políticas, anteayer el Gobierno anunció subvenciones para la gasolina de 84 octanos y el diésel, que son los combustibles más contaminantes.

Esto solo puede calificarse de concesión fácil a las demandas del sur. Es más, se trata de los combustibles de mayor consumo y puede ser muy popular rebajarlos de precio, pero habría que ejercer contrapesos descontaminantes fuertes.

El Gobierno tiene que reaccionar ya. No solo es una cuestión de coherencia para cumplir su palabra, sino de prevenir enfermedades y velar por la salud de los peruanos, severamente amenazada por la imparable contaminación.